De bandas de metal y otros demonios

4 de octubre del 2018

Creo firmemente que los gustos musicales son tan personales como la religión, creo que cada uno tiene derecho a definir esos gustos y que se debe mantener el derecho a expresarlos libremente. Seguramente algunos movimientos culturales, que tienen maneras de expresarse distintas a la nuestra, no nos representan; pero es importante que al interior de […]

De bandas de metal y otros demonios

Creo firmemente que los gustos musicales son tan personales como la religión, creo que cada uno tiene derecho a definir esos gustos y que se debe mantener el derecho a expresarlos libremente.

Seguramente algunos movimientos culturales, que tienen maneras de expresarse distintas a la nuestra, no nos representan; pero es importante que al interior de un órgano, como es el CONCEJO DE BOGOTÁ, los perfiles de nuestra personalidad no nos lleven a generar debates emocionalmente centrados en gustos o afinidades con creencias, en vez de estar basados en Derechos y Deberes.

Y es que mientras algunos discuten por lo que piensan que está mal con la letra de una canción, ahí afuera sigue habiendo violadores, personas que han atacado a mujeres, niños y niñas, hay mujeres que han muerto por causa de abortos ilegales y a diario vemos niños abandonados o en condición de desnutrición. Muchas de estas personas ya no están aquí, desafortunadamente para ellas no hubo una acción tan contundente por parte de las autoridades, que sellara su puerta y no le permitiera una nueva entrada a su hogar a la persona que después de ser denunciada, regresa a matarla.

Esa misma contundencia que existe aquí para cerrar un local e impedir que se lleve a cabo un concierto, porque una letra les resulta ofensiva, quisiéramos verla los ciudadanos por buscar justicia para cada una de las decenas de víctimas directas de violencia que hay en nuestro distrito cada día, ese ímpetu desbordado por castigar de manera ejemplarizante a quienes violan cada día a sus bebés o a los niños que tienen a su cuidado y los convierten en un cadáver, sin que nada los detenga; ni la ley, ni el Estado, ni siquiera un exquisito gusto musical o las letras de amor y compasión de una canción.

¿En dónde están los culpables? ¿Qué se está haciendo por las victimas? y lo más importante, ¿qué se está haciendo para evitar que eso suceda y para dar herramientas eficaces de denuncia?

Señores concejales, en vuestra sala se puede seguir peleando contra molinos de viento, como el Quijote, o pueden encargarse de gigantes de verdad, de esos que lamentablemente tenemos por montones en nuestra sociedad. Y no hablo de una banda de black metal, un género que sirve como medio de expresión de las muchas inconformidades que podemos tener como seres humanos, desde las creencias religiosas hasta el inconformismo con la vida misma.

Y ya que eso generó un gran debate, hoy vamos a dejarles aquí esas problemáticas reales en forma de bandas de black metal a ver si así no son ignoradas, porque definitivamente es mucho más blasfemo quedarse sin hacer nada por esas personas que los eligieron, que las letras de una canción.

María Isabel Covaleda
Líder del Movimiento #RomperElSilencio

Campaña: Fundación Maisa

Apoyo de los grupos: VICTIMIZED, NEUROSIS, PERPETUAL WARFARC, SYRACUSE, IMPLOSION BRAIN

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