De la guerra a los votos: nuevo escenario de lucha para las FARC

29 de junio del 2017

sería un buen inicio para que otros grupos armados ilegales sigan el mismo camino, abandonen las armas y sigan la ruta que la democracia da

De la guerra a los votos: nuevo escenario de lucha para las FARC

Uno de los mayores miedos que se le ha vendido a los colombianos es que los desmovilizados de las FARC lleguen al congreso y que puedan hacer política. Sin embargo, la posibilidad de que ex combatientes lleguen a cualquiera de las corporaciones públicas, no es una formula nueva o recién inventada por el proceso de paz con la guerrilla comunista de las FARC, por el contrario, son muchas y variopintas las experiencias de exguerrilleros o excombatientes de cualquier corriente que han llegado al poder en cualquiera de sus representaciones, incluyendo presidencias, ministerios, alcaldías y por supuesto, congreso.

A nivel internacional, es representativa la presidencia de José “Pepe” Mujica, expresidente de Uruguay y quien militaba en la guerrilla de los Tupamaros en el país suramericano. El Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros (MLN – T), era una guerrilla de izquierda radical con principal actuación en la década de los 60’s, motivo por el cual “Pepe” estuvo recluido 15 años antes de ser amnistiado y poder ser uno de los presidentes más revolucionarios de la última era en latinoamérica y quien le dio una nueva visión a la política social.

Pero la experiencia de Mujica no es la única, hay otros ejemplos en latinoamérica, como el caso de Dilma Rousseff en Brasil, Ortega en Nicaragua o Salvador Sánchez en El Salvador, quienes han mostrado que la lucha armada no esta tan distante de la lucha política, estos ejemplos latinoamericanos han mostrado la gestión que ex guerrilleros pueden llegar a lograr luego de transitar a la vida civil y política.

En Colombia la experiencia si bien ha sido un poco distinta, ya que son pocos los desmovilizados de las fuerzas armadas ilegales que han logrado sobrevivir y llegar a la política, batiéndose en las urnas y ganando la aceptación de la sociedad y mas aún, logrando un papel importante en el escenario político Colombiano.

Posiblemente los ex guerrilleros más reconocidos en la arena política nacional, son: Antonio Navarro; exgobernador, exalcalde y senador (así como otros cargos públicos), han hecho del senador Navarro una figura importante en la política nacional, no solo por el hecho de su participación en si misma, si no lo relevante que ha sido en cada uno de los cargos públicos que ha desempeñado. Dicha participación, le han valido el reconocimiento de la sociedad como una figura de alta credibilidad.

Hay otros ejemplos con una favorabilidad pública, sensiblemente diferente. Gustavo Petro, recordado por su labor muy sonada como Senador, lo cual le valió para que la ciudadanía bogotana depositara en el su confianza y le nombrara burgomaestre de la capital Colombiana, sin embargo, su paso por la alcaldía, le valió una lucha incansable con las fuerzas políticas tradicionales, que lo han puesto en una línea delgada entre los afectos profundos y el rechazo radical.

Hay otros casos mucho menos fulgurantes como el senador del Centro Democrático, Everth Bustamante, quien fuese militante del M-19 y que participara activamente en los hechos relacionados con la toma de la Embajada de República Dominicana.

Pero hay otros casos mucho mas preocupantes y lamentables, como la repudiable muerte violenta de otros ex combatientes, en camino a la vida civil y política, como es el caso de Carlos Pizarro, asesinado el 26 de abril de 1990.

Pero así somos los colombianos, apasionados, radicales, pero ante todo, fácilmente influenciables. Hemos creído en las insistentes mentiras de que la llegada de ex miembros del grupo guerrillero a la política colombiana, nos convertiría en un país socialista o peor aun, “castrochavista”, termino acuñado por los militantes del CD y que sin ningún asidero razonable, ha convencido a medio país, que esto es posible.

Con la entrega final de armas de las FARC, certificada por la ONU, inicia un camino irreversible hacia el ejercicio de la política de quienes antes creían en la combinación de todas las formas de lucha, estamos en todo el derecho de no creer en sus propuestas, pero lo que definitivamente no podemos negarnos, es la posibilidad de que combatientes abandonen sus armas y entren por la vía legal al juego de la democracia.

Bienvenidas todas las opciones políticas, todas las posibilidades de fortalecer la democracia, pero principalmente, bienvenida la posibilidad de una sociedad donde las armas no sean las que suenen, sino las urnas, los votos y el deseo popular de elegir nuestro futuro.

Esto no garantizaría una paz completa, pero sería un buen inicio para que otros grupos armados ilegales sigan el mismo camino, abandonen las armas y sigan la ruta que la democracia nos regala.

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