De la posverdad a la ética en redes sociales

18 de julio del 2017

se hace cada vez mas necesario un llamado a la cordura, a la ética

De la posverdad a la ética en redes sociales

Foto: Leonel Cordero/KienyKe.com

El ultimo revuelo producido en redes en Colombia, esta vez corrió (de nuevo) por las declaraciones del Expresidente y senador Álvaro Uribe, quien en un trino enviado de la manera mas irresponsable el viernes, acusó al periodista  Daniel Samper de ser un “violador de niños”.

Este evento muestra una vez mas, el necesario desmonte de la guerra en redes, la implementación de un decálogo ético para publicaciones en redes, principalmente para aquellos personajes públicos, quienes se convierten, ya no solo en líderes de opinión, sino que además, sus comentarios y señalamientos, se vuelven verdades de a puño para sus seguidores, llevándolos incluso a cambiar drásticamente su opinión frente a aquel al que se acusa, al punto de convertirlo en su enemigo o hasta en su blanco de ataques, ofensas o acciones aun peores.

Para nadie es un secreto que en nuestro país vivimos en un periodo álgido, estamos en los tiempos de la posverdad, en la que se utiliza las emociones de las personas para movilizar masas y crear audiencia, estrategia mas que probada por distintos sectores en su oposición al proceso de paz.

El plebiscito fue la prueba de fuego;”estábamos buscando que la gente saliera a votar verraca”, la estrategia parece ser movilizar emociones, no importa si se hace de la manera mas vil e incluso, poniendo en juego la honra de cualquier persona, siendo esta vez el periodista y humorista crítico, quien con su sátira desde su canal en YouTube o desde sus escritos, sus libros o su puesta en escena, ha puesto a pensar a muchos indecisos o a quienes poco a poco se han empezado a dar cuenta de que han sido utilizado con fines politiqueros y que lo han hecho desde adentro, desde las fibras que nos mueven; la pobreza, la guerra, la homosexualidad, las mujeres, la corrupción y ahora los niños.

Luego de publicado su trino, al expresidente no le ha servido los incontables llamados a la cordura que le han hecho, incluso hasta sus mas cercanos periodistas para retractarse y resarcir el daño causado, sino que por el contrario, ha intensificado sus ataques intentando justificarlos con hechos del pasado y que ya han tenido respuesta por los involucrados, como las publicaciones de la revista SOHO.

Pero esta claro que el problema no es ni siquiera lo que el expresidente publica, el problema es que es el quien lo publica y que lo que dice y hace, es orden para muchos de sus mas de cinco millones de seguidores en Twitter, es por eso que se hace cada vez mas necesario un llamado a la cordura, a la ética, a romper con el uso de la posverdad en redes, buscando con eso modelar pensamientos con un fin político, máxime en un país, no solo polarizado históricamente, sino un país que actúa desde lo visceral, desde lo profundo de sus emociones básicas sin mucho razonamiento.

Es claro que el hoy senador, no se retractará de sus graves acusaciones y posiblemente lo haga obligado por alguna sentencia judicial (si es que prospera) y termine (como en ocasiones anteriores), haciendo una retractación escueta y sin el mismo impacto de sus palabras iniciales, lo realmente preocupante es lo que ocurre cuando ya las palabras se han lanzado a la red y que a cada momento se aumentan en intensidad, es el tiempo de disminuir la intensidad del conflicto en redes y que los millones de usuarios de estos canales, desmontemos y cambiemos los discursos de odio por una conversación en la que quepamos todos, sin importar si lo que el otro piense o diga, sea contrario a lo que yo pienso y diga, que el respeto por la opinión del otro sea nuestra principal arma, tal vez así, podamos hablar de un verdadero fin del conflicto.

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