De nuevo el populismo punitivo…

11 de julio del 2012

Todo esto me llevo a una conclusión, como buenos padres del dios vengativo que hemos creado, nos encanta la venganza, el odio, el ojo por oj

De nuevo el populismo punitivo…

“Córtenle las guevas a ese desgraciado”, decía gritando esto una señora ajena al sufrimiento de una familia afectada por una violación; seguía caminando por los pasillos de paloquemao, y me encontré con un señor que decía “maten a ese asesino”, después de decir eso siguió caminando y se fue; al rato tuve que pasar por la fiscalía y me encontré con una pareja que trataba de conciliar la alimentación de sus hijos, al no llegar a un acuerdo la señora quien era la denunciante dijo “que se lo lleven a la cárcel”. Todo esto me llevo a una conclusión, como buenos padres del dios vengativo que hemos creado, nos encanta la venganza, el odio, el ojo por ojo, y por supuesto estos deseos son concedidos por los mortales más peligrosos y oportunistas de la sociedad, los políticos.

En esta semana se habló de la sanción presidencial de la ley contra la violencia intrafamiliar y de la propuesta por parte de un grupo de mujeres, que respaldadas por unas senadoras, están pensando en promover una ley que tipifique el “feminicidio” en Colombia como tipo especial. Estas leyes comunes en todo el mundo, sobre todo en los países latinoamericanos que alejados de las ciencias penales y criminológicas buscan encontrar a través del aumento de penas y de delitos una solución al alto índice de conductas reprochables socialmente son un ejemplo de la escasa argumentación jurídico-social que tienen nuestros órganos legislativos, que al igual que en la pasada reforma a la justicia colombiana, son productos de bochornosos actos de conveniencias políticas y populistas.

Pensar en una ley contra la violencia intrafamiliar que impide la conciliación incluso en los delitos de inasistencia alimentaria y que permite la actuación de oficio por parte de la fiscalía, es otra ejemplo del populismo del que he hablado; este tipo de leyes, abusivas y retrogradas, que no concuerdan con la realidad social de un país sin educación y con hambre como el nuestro, tan solo siguen fomentando el aumento de gasto estatal y de la degeneración de nuestra sociedad –si es que puede estar más degenerada– , pensar en que un padre no pueda conciliar su inasistencia alimentaria, es prácticamente llegar a la conclusión de que todos estamos en igualdad de condiciones, de que todos económicamente podemos responder igualmente por nuestros hijos y esto aquí en Colombia es un error, simplemente porque nuestras políticas económicas de inclusión social no son las mejores.

Igual de grave es que hoy se habla de una distinción entre el homicidio ocasionado a una mujer y el causado a un hombre; pensar en la estupidez de crear un delito que se llame “feminicidio” que diría de manera un poco distinta a lo que dice el homicidio simple “el que matare a una mujer tendrá pena de …”, es volver a la desigualdad entre hombres y mujeres que hubo por mucho tiempo en la historia, es generar exclusión de derechos a los hombres, a quienes ya se les atribuyen todas las muertes ocasionadas a una mujer. ¿Qué pasaría si una mujer mata a un hombre?¿Qué protegemos el derecho a la vida o un género? Son preguntas que deben ser contestadas por el legislador, este tampoco puede obviar las circunstancias de agravación que ya existen y que castigan de manera diferente homicidios como el causado por un esposo a su conyuge, o el causado hace poco a Rosa Elvira Cely, es decir no existe la necesidad de regular conductas que ya estan reguladas, o siguiendo la linea de la estupidez legislativa dejen el homicidio para el asesinato entre congéneres y creen el masculinicidio para la mujer que mataré a un hombre y el feminicidio para lo contrario.

En vez de utilizar el derecho penal, para aparecer en los medios de comunicación y generar popularidad con este tipo de noticias, los congresistas y la presidencia deberían preocuparse por mejorar la economía del país, por crear buenas políticas de planificación familiar en los sectores más vulnerables para evitar que familias cuyo ingreso es de un mínimo tengan hasta cinco y diez hijos como sucede actualmente; si el Estado se hubiera preocupado por darle un tratamiento y acompañamiento efectivo al violador de Rosa Elvira, quizás hoy no se hablaría de la necesidad de hablar de un feminicidio, nuestro problema es cultural y educativo, somos oportunistas por naturaleza o ¿Quién se acuerda de la madre de familia violada, desmembrada y asesinada por el paramilitarismo?

*La diferencia entre Juan Manuel Santos y Alvaro Uribe Velez, es que el primero es el presidente actual de Colombia y el segundo su antecesor que cree seguir siendo presidente, pero los dos son iguales de macabros y oportunistas.

Twitter:@davidleogo

Blog:Locura Colombiana

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