De reyes a vasallos de la coca

28 de septiembre del 2017

Por más ilusiones que nos hagamos y cuentos que nos echemos de café, mujeres, flores, música y fútbol, el desgraciado gran reconocimiento internacional de los colombianos es el de ser los productores de la cocaína de más alta pureza del mundo, fama que se la debemos, en gran parte, a la guerra que libró el […]

De reyes a vasallos de la coca

Por más ilusiones que nos hagamos y cuentos que nos echemos de café, mujeres, flores, música y fútbol, el desgraciado gran reconocimiento internacional de los colombianos es el de ser los productores de la cocaína de más alta pureza del mundo, fama que se la debemos, en gran parte, a la guerra que libró el estado contra el cartel de Medellín y que hoy es reproducida decenas de veces por las célebres narco-series y narco-producciones nacionales e internacionales.

La historia del narcotráfico en Colombia y su relación con la violencia sobra recordarla en esta columna. Lo que acá se hablará es del insólito giro que está dando el negocio del narcotráfico, del cual ya no está quedando ni siquiera el dinero, pues de ser dueños del negocio ahora los narcos colombianos están pasando a ser freelancers de los carteles mexicanos para quienes están cultivando, procesando y transportando la mercancía, los narcos mexicanos son ahora los dueños de los cultivos, laboratorios y la logística, los colombianos están pasando a ser simples trabajadores de los manitos en nuestra propia tierra.

Naturalmente todos los problemas de siempre permanecen para Colombia, con la diferencia que ahora los grandes beneficiarios del negocio son extranjeros, algo muy similar a la megamineria. La política macroeconómica del gobierno nacional también aplica para los negocios ilícitos, donde los beneficios se van para afuera y a Colombia solo le queda el desastre.

Resulta realmente increíble que hasta en esto resulte siendo el país un vasallo de otra nación que, en este caso, es muy similar y con la cual resulta muy difícil establecer una relación seria para el control de este fenómeno, pues autoridades y gobierno mexicanos están plenamente penetrados por los carteles.

Este peculiar fenómeno invita una vez más a abrir el debate sobre el tráfico de drogas sin estar muertos del susto del qué dirá Estados Unidos. Un dialogo autónomo y soberano, no acomodado al gusto de Trump y su séquito fascista, hablar de la legalización y el control absoluto del estado sobre este mercado es la alternativa más sensata en un mundo donde cada día se reconoce, que la guerra contra las drogas está perdida y que países de doble moral, que se han convertido en grandes productores de marihuana, hoy imponen una agenda severa a sus vasallos, que para colmo de males ya ni el dinero del ilícito terminan reteniendo.

Los carteles mexicanos cada vez penetran más en Colombia con su inmenso poder, no se nos haga raro que en el mediano plazo terminen dominando el negocio del mal llamado “microtráfico” y se establezcan sucursales del cartel de Sinaloa, del Golfo, los Zetas, Juárez o Los Caballeros Templarios en nuestro territorio dominando, además, extorsiones, secuestros y demás modalidades delictivas que hoy dominan insipientes estructuras criminales nacionales.

Si los colombianos terminaron exportando y dominando el negocio del gota-gota en otros países, ¿por qué los manitos no nos pueden devolver el favor con otros ilícitos?

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO