Del 11 de septiembre

8 de septiembre del 2011

Este domingo se cumplen diez años de los peores ataques terroristas registrados en suelo norteamericano. El 11 de septiembre de 2001 marcó para el mundo una nueva manera de ver las cosas y muchos de los eventos que hoy vemos reflejan claramente ese cambio. Para empezar hay que ver las dos guerras que se generaron […]

Este domingo se cumplen diez años de los peores ataques terroristas registrados en suelo norteamericano. El 11 de septiembre de 2001 marcó para el mundo una nueva manera de ver las cosas y muchos de los eventos que hoy vemos reflejan claramente ese cambio.

Para empezar hay que ver las dos guerras que se generaron inmediatamente después de los atentados, Afganistán e Irak. Ambas tuvieron justificaciones diferentes pero ambas son consecuencia directa del 9/11. Afganistán fue invadida por los reportes que situaban al líder de Al Qaeda, Osama Ben Laden, en el país. A medida que la caballería norteamericana fue avanzando, las esperanzas de ver muerto o tras las rejas a Ben Laden fueron disminuyendo (Ben Laden aparecería 9 años después en Pakistán). Sin embargo la situación de vida de la población, azotada por un radical régimen musulmán sin ningún tipo de respeto por la integridad o dignidad humana, hizo que la invasión se viera justificada. Diez años después, el presidente Obama ya reveló su plan de retiro de tropas y el presidente afgano Hamid Karzai asegura que el país está al borde de la estabilidad, aunque los constantes reportes de violencia ponen en duda el futuro de la democracia en ese territorio.

Irak fue otro cuento completamente diferente. Argumentando que la próxima amenaza a occidente vendría del régimen de Saddam Hussein, el gobierno de George W. Bush hizo hasta lo imposible (incluso llegó al punto de fabricar pruebas falsas) para demostrar que Hussein tenía armas de destrucción masiva en su territorio. Naciones Unidas reaccionó y condenó cualquier tipo de intervención armada en el país pero Estados Unidos demostró su poderío ante un organismo que dejó dudas sobre su eficacia a la hora de actuar. El 20 de marzo de 2003, una coalición de países occidentales, liderados por Estados Unidos invadió Irak. Pero esta vez, al no encontrarse pruebas concretas de la existencia de armas de destrucción masiva, el gobierno Bush se convirtió en uno de los más repudiados a nivel internacional dando pie a una gran cantidad de investigaciones y explicaciones a lo que realmente pasó, incluyendo su afán por las reservas petroleras del país pérsico.

Ocho años después, Irak es considerado por muchos como un segundo Vietnam y la situación sobre su futuro no tiene ningún tipo de claridad.

Por otro lado, luego del 11 de septiembre el mundo decidió abogar por una estrategia de guerra ultraderechista en la que todo vale con tal de conseguir la seguridad. Aún hoy se siguen conociendo nuevas denuncias de prisioneros de guerra víctimas de tortura y asesinato por parte de las fuerzas de inteligencia de la coalición. Y esto no solo se vio en Irak y Afganistán. Miremos el caso colombiano, en el cual un presidente con una reputación de guerrerista y radical asumió el poder y se mantuvo durante ocho años produciendo excepcionales resultados en materia de seguridad pero con una de las mayores cuentas de cobro en materia de escándalos que se haya visto en la historia reciente del país.

Este domingo se cumplen diez años de una fecha histórica. El 11 de septiembre de 2001 el mundo cambió y, diez años después, vale la pena mirar hacia atrás para recordar, analizar y proyectar lo que esa fatídica mañana le trajo a la historia humana.

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