DOBLE MORAL: EL “BOLILLAZO” AL “BOLILLO”.

9 de agosto del 2011

DOBLE MORAL: EL “BOLILLAZO” AL “BOLILLO”. El país se encuentra saturado de ejemplos acerca de la doble moral que caracteriza a los colombianos. Doble moral en la política, doble moral en el trabajo, doble moral en las relaciones sociales, doble moral generalizada en un país caracterizado por la envidia y el arribismo. Nos despertamos conmocionados […]

DOBLE MORAL: EL “BOLILLAZO” AL “BOLILLO”.

El país se encuentra saturado de ejemplos acerca de la doble moral que caracteriza a los colombianos.

Doble moral en la política, doble moral en el trabajo, doble moral en las relaciones sociales, doble moral generalizada en un país caracterizado por la envidia y el arribismo.

Nos despertamos conmocionados con la historia del “bolillo” Gómez y la presunta (digo presunta pues yo no estaba allí) paliza que la propinó a una mujer en plena vía pública.

Al respecto (y sin querer minimizar el incidente) me pregunto:

¿En donde esta la policía de esta ciudad?, ¿Qué hizo la seguridad privada del sector y del establecimiento?, ¿Por qué un hombre con un arma blanca se convirtió en el “guarda espaldas” de oficio del “bolillo”?

Una turba iracunda iba a hacer lo que siempre se hace en Colombia, corretear al culpable sin siquiera un juicio sumario para lincharlo.

El maltrato a la mujer de por si es reprochable, sin embargo, ¿porque nadie acudió a las autoridades?, y peor aun, ¿en donde estaban estas?

Ahora la gente se rasga las vestiduras y pide sangre – esta mañana escuchaba a la enardecida y deslenguada Camila Zuluaga de “La W” haciendo una apología a la hoguera -, sin embargo, el maltrato contra la mujer es una de las formas de violencia más generalizada en nuestra sociedad, y desafortunadamente los únicos casos que trascienden son aquellos que involucran a una figura pública o aquellos que tienen consecuencias fatales.

Frente a este episodio preguntémonos, ¿que hacemos con las miles de mujeres ultrajadas, maltratadas y desprotegidas que diariamente laboran en nuestras casas, nos sirven el café, se sientan a nuestro lado, o incluso trabajan con nosotros?, ¿donde esta la sanción social y penal para sus victimarios?

Este un país de doble moral en donde, como en el caso del menor secuestrado por su propio padre y posteriormente asesinado por sus compinches, se exige sangre sin atacar el problema de fondo, las causas endémicas, sociales y antropológicas de estas situaciones de violencia en donde, reitero, es de plano reprochable e indignante el maltrato del “bolillo” a esta mujer, pero en un país en donde la gente muere de hambre, la delincuencia es rampante, la corrupción nos quita oportunidades y nos sume en el subdesarrollo, hay masacres de poblaciones enteras … ¿Por qué este alboroto como si aquí nada más grave sucediera?

La sanción para el “bolillo” evidentemente debe ser apartarlo de su cargo (sanción social y/o moral) y el efecto esperado deberá ser que la agredida presente una denuncia formal con el ánimo de que se adelante la investigación y se imponga la condena respectiva por parte de las autoridades. No obstante reitero, ¿de que sirve este alboroto si ni siquiera la agredida lo denuncia?, ¿Por qué el linchamiento público?, ¿en donde esta la seguridad y las autoridades?, ¿Qué pasa en este país en donde la gente con dinero y oportunidades – como el “bolillo” – hace gala de una conducta absurda y troglodita?

No se trata de otra cosa que un caso asilado en donde esta vez el agresor era una figura pública y de allí el alboroto, sin embargo nada de esto cambiará el maltrato generalizado y criminal que sufren las mujeres en Colombia a manos de sus cónyuges, sus parejas, sus empleadores y los grupos armados legales e ilegales que las victimizan y convierten en botín de guerra o “elementos” del conflicto.

En suma, doble moral, al culpable su castigo por vía del derecho y no de las medidas de facto ni los micrófonos, y a este país la reflexión de que cuando su empleada, su compañera de estudio o de trabajo, su amiga o conocida llegue maltratada o sea victima de abusos, Usted haga el mismo alboroto como si se hubiera tratado de la “acompañante” del “bolillo” Gómez, agredida un domingo en la madrugada.

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