“Doctor Sueño”: una carrera contra el tiempo

13 de noviembre del 2019

Por: Carlos Yaya.

“Doctor Sueño”: una carrera contra el tiempo

@DoctorSleepFilm

Con toda esta tendencia de las franquicias de Hollywood a continuar sus franquicias minando la nostalgia del público (“Star Wars: El Despertar de la Fuerza”, “Halloween”, “Terminator: Dark Fate”), me pareció que “El Resplandor” era una película imposible de entender bajo esta lógica pues una secuela significaría continuar directamente desde los derroteros del director Stanley Kubrick y no desde el material original creado por Stephen King. La novela “Doctor Sueño”, la continuación del libro original de King, responde más a los eventos y los temas de su predecesora, y no al cinismo tan particular de la obra cinematográfica de Kubrick. Por lo tanto, el director/escritor Mike Flanagan, tenía una difícil tarea por delante: reconciliar estos dos materiales realizando una secuela que respetara tanto la esperanza como el desasosiego establecidos por King y Kubrick respectivamente.

(Lee mi comentario sobre las diferencias entre el libro “El Resplandor” y su adaptación al cine: https://www.kienyke.com/kien-bloguea/stanley-kubrick-adaptando-la-violencia-en-el-resplandor-blog-d e-carlos-yaya)

La cinta “Doctor Sueño” abre con un Danny Torrance completamente marcado por los eventos que vivió con su madre treinta años atrás cuando su padre, en un ataque de locura, intentó asesinarlos a ambos mientras cuidaban un hotel durante el invierno. Sumido en su culpa y en el alcoholismo que también destruyó a su papá, Danny también encuentra conflicto con el poder especial que lo acompaña desde su niñez, el resplandor, una habilidad extrasensorial que le permite percibir fuerzas psíquicas del pasado y el presente. Cuando Abra, una niña con unas capacidades extraordinarias, despierta el interés del Nudo Verdadero, una secta que se alimenta del resplandor de los niños, Danny decide colaborar con ella en un viaje que lo enfrenta directamente con su pasado.

El tiempo es el hilo conductor del filme, en términos de dirección y en términos temáticos. La película le hace justicia a la narrativa del libro al presentar una década completa de eventos con un ritmo pensado y unas imágenes que se disuelven en las siguientes de forma metódica, sirviendo de guiño tanto a la película de Kubrick como a las propias intenciones de Flanagan, quien durante la primera hora del filme parece romper con la idea de que una película de terror necesita golpes fuertes y sangrientas revelaciones para atrapar a su audiencia.

El tiempo pasa pese a la intención que tienen los personajes de que no lo haga: Rose el Sombrero, la líder del Nudo Verdadero, se enfrenta a la urgencia del tiempo para proteger la vida inmortal de los miembros de su comunidad. De no encontrar niños con resplandor, su juventud y la de su gente se verían expuestos ante la traición del tiempo que, al parecer, extingue la vida de todos en esta tierra; la inteligente pero increíblemente arrogante Abra, se enfrenta a una destructiva pelea con fuerzas que subestima y que, en un abrir y cerrar de ojos, pueden arrebatarle lo que más ama; finalmente, Danny, al trabajar en un centro de cuidados paliativos y ver personas al borde de la muerte, encuentra que el tiempo no es un obstáculo para que él mismo pueda cambiar y ayudar a los enfermos temerosos de su mortalidad a encontrar la paz suficiente para dejarse ir. No obstante, Danny teme que, a pesar de los años que han pasado desde que Jack Torrance intentó asesinarle, todavía tenga dentro de sí la sombra de su padre, lista para llevarlo hacia terribles decisiones.

¡Las dos y tres mejores confrontaciones en el escenario psíquico que he visto jamás están en “Doctor Sueño”! Con la trama y los personajes establecidos, Flanagan encuentra la manera de vincular de forma definitiva a Danny, Abra y Rose, mediante secuencias muy creativas en su ejecución narrativa y visual, que toman más ventaja de herramientas visuales que se vuelven muy implícitas, intimidStephen Kingantes y satisfactorias debido a la edición, que de efectos generados por computadora.

Finalmente, respecto a la nostalgia al filme de Stanley Kubrick, Flanagan guarda casi todas sus referencias a su predecesora para el acto final de su película. A diferencia de otros trabajos que se enfrentaron a tener que honrar exageradamente el legado de otras películas para satisfacer a su audiencia, Flanagan recrea en su totalidad el diseño y el ambiente de Kubrick y lo ajusta a las intenciones de su filme. El resultado es extraordinario, conmovedor y emocionante, no sólo porque logra realizar el puente entre las ideas de King y Kubrick, sino porque hace que “Doctor Sueño” pueda sostenerse bajo sus propios méritos y no bajo la sombra de su material original.

Con “Doctor Sueño”, el escritor-director Mike Flanagan crea una secuela de “El Resplandor” que reconcilia con inteligencia el material original de King con la adaptación cinematográfica de Kubrick. Apelando tanto al difícil rastro del trauma como a la posibilidad de redención, el filme de Flanagan se esmera por expresar satisfactoriamente contemplación y horror y, en lo personal, siento que lo logró con éxito. Salí muy conmovido.

Carlos J. Yaya
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