Doña Señora

4 de septiembre del 2012

¿Qué historia no resulta atractiva cuándo uno empieza a encariñarse con un Pablo Escobar joven y ambicioso que sufre por su condición social y por la falta de oportunidades y muestra esas ansias de superarse en un país ofensivo y clasista?

Frecuentemente digo sin pena que me gusta la televisión colombiana. Y digo sin tapujos que me gusta el canal Caracol (un jefe cretino que tuve alguna vez me dijo que Caracol era ‘televisión de chusma’ y me pareció el comentario más ofensivo y clasista  que he oído en toda mi vida). Me levanto temprano con la oración del Padre Lineros, me veo un pedacito de Día a Día en donde dan los avances del Desafío El Fin del Mundo, luego veo el avance de las noticias con el reporte de El Reportero de la Noche y cuando llego del trabajo, veo Mujeres Al Límite, Tu Voz Stereo, el noticiero nuevamente,  ¿Dónde carajos está Umaña? y finalmente… finalmente…FINALMENTEEEE… llega la hora sagrada de El Patrón del Mal. Sagrada,  porque implica una ubicación estratégica de las almohadas, pijama elegante y gafas, todo para poderme sentir más intelectual y con autoridad para analizar el devenir de la historia colombiana.
Como la mayoría de mis decisiones televisivas, la promesa que hice de no verme una novela que recreara la vida del capo más temido de la historia, se quedó en el tintero (al igual que aquella que hice de no verme todos los realities de las Kardashian). Pero creo que fue una sabia decisión, así critique todas las noches que el programa sea catalogado como ‘APTO PARA TODA LA FAMILIA, no contienen escenas de sexo ni violencia’ y haya creado un chat en el Blackberry (que es más una red de apoyo) con otro adicto a la producción, para comentar y refunfuñar en vivo y en directo acerca de las escenas de la novela.
Pero es que…
¿Qué historia no resulta atractiva cuándo la mamá del protagonista le dice  a Pablito cuando es chiquito, que si va a hacer algo malo, lo haga tan bien que no lo descubran?  Con una frase como esas uno inmediatamente se da cuenta del tipo de enseñanzas que necesita la infancia y adolescencia colombiana. De hecho, la Presidencia, en vez de estar gastando plata en campañas como la de ‘Cero a Siempre” que tienen unos comerciales con madres indígenas empelota, debería acuñar esta frase en todos los jardines infantiles: LO MALO HAZLO TAN BIEN QUE NO TE DESCUBRAN. ¿Ustedes saben cuántos millones se ahorraría la justicia colombiana en unos años, cuando los políticos torcidos, otrora infantes instruidos, logren pasar desapercibidos por haber seguido las orientaciones correctas de párvulos?
¿Qué historia no resulta atractiva cuándo uno empieza a encariñarse con un Pablo Escobar joven y ambicioso que sufre por su condición social y por la falta de oportunidades y muestra esas ansias de superarse en un país ofensivo y clasista? Esta es la historia de millones de colombianos, del día a día de muchos hombres y mujeres que buscan con ahínco una oportunidad para surgir. Para muchos, ver estas escenas de la novela, es como estar viendo un documental autobiográfico, con el componente adicional ilustrativo que muestra cómo coger por el camino fácil.
¿Qué historia no resulta atractiva cuándo recrean los asesinatos de importantes políticos y personalidades del país , las reuniones de políticos con bandidos, los rendez vous de la guerrilla con los políticos bandidos, las extorsiones y sobornos  a las altas cúpulas del gobierno, y 20 años después sigue pasando lo mismo, según se puede comprobar en la edición del noticiero que emiten luego de la novela?
¿Qué historia no resulta atractiva cuándo hacen ver que las más bellas mujeres del mundo de la farándula inician unos dramas rosas con narcotraficantes peligrosos? Y es ahí donde uno saca el espíritu colombiano y grita con el corazón: “¡Si ve! Eso no sólo pasa en Hollywood. Juemadre”.
¿Qué historia no resulta atractiva cuándo muestran la evolución de la esposa de Pablo Escobar, de mujer sumisa a audaz cómplice del marido, que además sabe valerse del poder del hombre más temido de la historia para lograr sus minivenganzas? ¿Qué historia no resulta atractiva cuando muestran a un Pablo Escobar que parece recibir órdenes de su esposa o por lo menos le importa lo que le diga su Doña Señora? Además de confesar abiertamente que sueño apasionadamente con que me digan Doña Señora en público y en privado, esta dinámica de pareja empodera (la palabra en inglés sonaría mejor, pero sería ofensivo y clasista) a las mujeres colombianas, les reafirma quién verdaderamente debe llevar los pantalones en la casa. Si nos diéramos cuenta de eso, se invertiría la violencia de género. hehehe.
El Patrón del Mal tiene todos los componentes para capturar e hipnotizar a la audiencia colombiana. Tiene todos los elementos para atraer a un público que a veces olvida que no se trata de una producción ficticia sino que se está viendo la historia del país.
Lo que realmente me preocupa, LO QUE REALMENTE ME PREOCUPA, es que la van a alargar y si no van a contar la historia de la muerte de Pablo y lo que ocurrió después a  su reencuentro con Michael Jackson, Hitler y Disney  en ese mundo secreto donde viven, los productores van a estar narrando la triste historia del país en directo, segundo a segundo, y uno no va a saber si está viendo el noticiero o la novela.
Cierto es que un pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla.
Pero creo que es peor un pueblo que no sabe distinguir si su historia es realidad o ficción.

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