EE.UU. y Corea del Norte: ¡ya paren tanta amenaza!

EE.UU. y Corea del Norte: ¡ya paren tanta amenaza!

30 de julio del 2017

Desde la asunción de Donald Trump al poder, se ha mantenido un juego de poderes con Corea del Norte en el que  se han vuelto constantes las amenazas mutuas. Cada vez son más comunes en los titulares de los noticieros términos como “Ojivas nucleares”,”Pruebas atómicas”,”misiles de largo alcance”,”la tercera guerra mundial”, etc.

El desfile de tropas por el aniversario del fundador del país el pasado abril recuerda los desfiles romanos, soviéticos o napoleónicos en donde en este caso Kim Jong-un recibe la pleitesía de tropas y pueblo, satisfechos con la simple visión lejana de su caudillo consumando su fanatismo. Sin duda un acto con dotes histriónicas dignas de premios de actuación, los gritos de “mansae, mansae, mansae” o “larga vida” resonaron sin pausa en medio de la sobriedad y gigantismo soviéticos de la Plaza de Kim Il Sung.

En las últimas semanas Trump siguiendo su línea dura amenazó con resolver de fondo el problema coreano incluso sin la ayuda china y sugiriendo un ataque preventivo. Japón y Corea del Sur agradecen las frecuentes visitas de sus representantes para honrar sus alianzas de defensa.

El vicepresidente estadounidense, Mike Pence, enterró en Seúl la “estrategia de la paciencia” del anterior inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama. Estados Unidos y Japón responden al lanzamiento de un misil intercontinental norcoreano, con más músculo militar y fuerza bruta como respuesta a este lanzamiento desplegando dos bombarderos B-1B.

Vuelve Trump a hablar o tuitear afirmando que disminuirá la capacidad nuclear de Pyonyang.  Responde entonces con furia el dictador Kim Jong entonces responde que Estados Unidos será reducido a cenizas.

Todo sin duda se ha vuelto un “show” mediático en el que los asistentes presencian un sinnúmero de declaraciones incendiarias de ambos lados sin saber si se trata solo de un cruce de palabras o si estamos realmente próximos del final del mundo.

Estados Unidos y Corea del Norte están inmersos en un juego muy peligroso. Cada parte utiliza las amenazas y provocaciones ajenas como excusa para las suyas. ¿Quién sabe en qué está pensando Trump?, ¿y su homologo coreano?, ¿irá a presionar el botón nuclear?

La situación se agrava sin percatarnos Ni Kim Jong-Un ni Trump son famosos por su autocontrol ni por su habilidad política. En Los Ángeles ya hacen simulacros en caso de un ataque nuclear que alcanzaría suelo californiano…

Desde hace décadas la pequeña República de Corea siempre ha representado un David, frente al Goliat americano y el Presidente que se encuentre de turno. Aún hasta Barack Obama hacía gala de lo «políticamente correcto» evitando toda confrontación. Pero desde la llegada del animoso y emocionalista Donald Trump las relaciones políticas con este estado asiático se han tratado de una manera visceral que no hace bien absolutamente a nadie.

Corea del Norte sigue en estado de alerta máxima, cada ciudadano es literalmente un soldado de la patria y teme que sus vecinos puedan llegar a atacarlo. Las peleas sobre todo con Japón, son constantes debido a una historia tortuosa.

En enero pasado se realizó el quinto ensayo nuclear consecutivo  y en abril un desfile de magnitudes colosales en el que se exhibieron misiles enormes -que muchos decían que eran falsos- Todo esto como represalia a las severas sanciones económicas que le han sido impuestas.

Aunque la Guerra de Corea (en la que participo Colombia al lado de E.U) técnicamente no ha terminado; los norcoreanos del común han sido aleccionados y viven entre la devoción por su mandatario y su sistema y la aversión y pánico que les causa tener como enemigo número uno a Estados Unidos.

Muchas políticas estadounidenses comenzaron desde que un armisticio –nunca refrendado por un tratado de paz– cerrara en falso la guerra de Corea en 1953; la seguidilla de presión diplomática y presiones económicas fue un desperdicio: el régimen de Pyongyang está más fuerte que nunca, sólo la población sufre las sanciones y la frecuencia de lanzamientos de misiles aumentó.

Y aquella política un tanto ingenua de pretender que Pyongyang entregue sus armas chantajeándolo con amenazas es fútil. Los misiles estadounidenses recientemente lanzados sobre Siria acabaron de convencer a los líderes norcoreanos de que sólo su programa nuclear les separa del destino de tiranos como Muamar El Gadafi o Sadam Husein. Medio Oriente y la Primavera árabe siguen dando lecciones al mundo…

La pregunta que nos hacemos es: ¿cuál es el alcance de estas amenazas?, ¿hasta donde están dispuestas las partes en contienda a llegar?, ¿sera cierto todo lo que sus desmesurados y personalistas líderes afirman?

La tensión actual tiene tintes de telenovela o sainete en la manera como estos dos países se lanzan en ristre mutuamente manifestando abiertamente su marcado egoísmo, ambiciones nacionales y la autocracia de la que presumen ambos mandatarios. En todo caso sean ciertas o no las amenazas, siempre hay peligro y el riesgo no se debe descartar. No hay ninguna voz que llame a la calma, solo China y Rusia en menor medida.

Sea cual sea la situación, ya es hora de decirles a estos dos: ¡paren ya con tanta amenaza!

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