EL EGOCENTRISMO Y LA PREPOTENCIA DEL DEPORTE

EL EGOCENTRISMO Y LA PREPOTENCIA DEL DEPORTE

21 de febrero del 2017

Esto tiene un tema deportivo pero también un toque personal debido a una experiencia reciente que me hizo crecer como profesional y ser humano.
Para el lector que lea este escrito, no lo hago con el fin de menospreciar, insultar o denigrar a algún ser humano o victimizar la profesión o decir que el ser periodista es la cosa más complicada del mundo y que los jefes son la peor porquería que se encontrarán en un medio de comunicación. No, esto lo escribo para las personas que sueñan con estar en este campo como el periodismo y la comunicación para que sepan que la cosa no es fácil y me perdonarán la expresión: ES COMPLETAMENTE JODIDA!
Recientemente tuve un inconveniente con un jefe debido a problemas personales y laborales que como cualquier ser humano comete, como lo son las mentiras y la irreverencia que hacen a los jóvenes en su etapa fundamental de la vida. Dicha etapa que los ponen a tocar el cielo con las manos, a creer que todo se consigue de manera rápida, pero no, la verdad es que este camino es difícil y para llegar a lo más, se necesita de persistencia, actitud, valentía y capacidad, porque muchos llegan… pero pocos se quedan y esa es la realidad del país. Y la verdad es resumida en la frase del desaparecido técnico argentino Osvaldo Zubeldía, histórico de Atlético Nacional: “A la gloria no se llega por un camino de rosas.”
Los medios de comunicación (específicamente en radio y tv) son duros. La exigencia para un simple empleado es alta y de esfuerzo máximo. Si solamente es así con los “menores”, no se imagina cómo será el trato con los mayores. El periodismo es una profesión de entrega, pasión, sacrificio, para hacer de la mejor forma todos los días, para que el oyente, el lector o el televidente, tenga una información veraz, precisa y de calidad para que tenga lo mas importante en esta profesión: la credibilidad.
Pero llega el momento donde se puede cometer error y no hay: “amanecerá y veremos.” Así es la vida, tal cual como en el fútbol. Estas en una serie de penalties y toca cobrar el tiro definitivo y lo botas a un lado del arco o pega en el palo o te la ataja el portero y quedas… quedas con la frustración y la impotencia de haber tenido toda la gloria en tus manos y por cosas de la vida haberla perdido. Pero al final… eso que importa? Hay que seguir, no importa lo que pasó, importa lo que está pasando y pasará, aprendes del pasado y hay que seguir con la ayuda del ímpetu, la entrega y la pasión por lo que uno hace para llegar a ser el mejor, que no es fácil.
Esta es la realidad, algunos van alegres y otros van llorando como recitaría la canción decembrina, es por ello que invito a que tanto en el periodismo como en el deporte exista una reflexión sobre el trato con los principiantes en este leviatán tan gigante como el medio de comunicación, al igual que a los jugadores principiantes que debutan en la profesional del fútbol colombiano. No digo que los traten como niños pequeños que carecen de atención, no. Simplemente digo que en las grandes ligas, donde se hace la magia, donde se conoce la verdad, haya un poco más de humanidad, que exista comprensión y dejen su egocentrismo de porquería que a veces servirá para un círculo social, pero no para la muerte o las dificultades, tanto en los grandes equipos y los medios.
Y a los amigos que están vinculados al deporte, en especial al fútbol: por favor, dejen de creerse dueños de la verdad, a un lado las mentiras o los sucesos exagerados. Lo digo por algunos equipos nacionales de fútbol, que pasan por la vergüenza de seguir trayendo jugadores sin nivel para reforzar a un equipo de tradición y hacer creer que sus hinchas tengan esperanza de algo que no va a funcionar.
Un ejemplo y me remito a Inglaterra: El Arsenal de Londres. Un maravilloso equipo que deslumbra a los espectadores amantes del deporte rey cada fin de semana o días entre semana con la Liga y la Champions. Su técnico: Arsene Wenger, Recientemente visitó al Bayern Munich en el Allianz Arena, en donde el portero David Ospina recibió cinco goles y tuvo una defensa pésima que no tuvo retrocesos precisos, marcas incorrectas y falta de coraje para evitar que el guardavallas colombiano terminara como el malo de la historia ante la prensa inglesa. Hay talento joven que servirá de mucho, pero que necesita pulirse y trabajar, pero con Wenger no creo que las cosas resulten, que a pesar de las críticas confirmó que quiere seguir en el fútbol ya sea en el Arsenal hasta final de temporada o en un equipo de las tierras galas de donde viene.
Pero no hay que quitarle mérito: en sus palmares hay 3 Ligas inglesas, 6 Copas de la liga y 3 de la Community Shield. Ha ganado y con méritos e históricos como Thierry Hemry o Robert Pires, franceses maravillosos que hacían y deshacían. Pero hoy la realidad es otra. Tienen a los potentes Alexis Sánchez de Chile y Pierre Giroud de Francia, no tienen un mal medio: está ni más ni menos que el crack alemán de Mezut Ozil, que a pesar de ser criticado por ser un pecho frío cuando se inspira y sale a maravillar. Pero el fútbol es colectivo y esto es así, no se califica con individualidades, se revisa el resultado a nivel general.
Ahí traje un ejemplo claro y sencillo. No fue difícil hacer la analogía entre el periodismo y el deporte, porque ambos son como unos novios enamorados, pero que tienen que fortalecer diariamente la relación. Moverse diariamente en un espacio complicado donde como lo reiteré al comienzo, y acoto otra analogía: una advertencia más y te saco tarjeta roja.
Es por ello que los invito a reflexionar sobre cómo están pensando realmente la profesión de deportista a nivel general (aunque traje a acotación el fútbol como referente principal) y los periodistas que como yo, día a día se esfuerzan ante las adversidades de la profesión: críticas de la opinión pública, exigencia de los jefes y la credibilidad que se debe mantener día a día para el mañana, porque si seguimos pensando que todos son unos duros para esto y le cogen el ritmo en menos de un dos por tres, el egocentrismo y la prepotencia del deporte seguirán latentes y como dije al comienzo: ESTAMOS JODIDOS!

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