El colombiano que menos sufre demencia senil es Gabo

10 de julio del 2012

Desde hace algunas semanas se ha venido diciendo que Gabriel García Márquez está perdiendo la memoria. Que no recuerda la voz de sus amigos y que su hermano tiene que refrescarle nombres, lugares e historias en conversaciones diarias. Que sufre de demencia senil, enfermedad que ya ha hecho tradición en su familia y ahora lo […]

Desde hace algunas semanas se ha venido diciendo que Gabriel García Márquez está perdiendo la memoria. Que no recuerda la voz de sus amigos y que su hermano tiene que refrescarle nombres, lugares e historias en conversaciones diarias. Que sufre de demencia senil, enfermedad que ya ha hecho tradición en su familia y ahora lo ataca porque la sangre no olvida. Que Gabo se está marchitando.

Y es que a los 85 años hasta la mente más poderosa y mágica se agota. Al envejecer se obtiene  el derecho al olvido. El tiempo se encarga de quitar poco a poco la vida que alguna vez dio. Lo bueno, lo malo, lo bello, lo feo, lo triste y la felicidad empiezan a desdibujarse como un retrato en carboncillo al aire libre. Un gesto noble (y triste) de la naturaleza si se piensa en que las despedidas son difíciles.

Pero Gabo tiene derecho a envejecer y tener demencia senil porque los años no vienen solos y es justo que descanse de esa vida que tanto escribió. Más que sufrir de pérdida de memoria, Gabo empieza anestesiar sus recuerdos para no extrañarlos porque extrañar es doloroso cuando se sabe que no hay tiquete de regreso. El olvido es un tipo de recompensa que se gana con el tiempo, pero al cual no se tiene derecho si no se hace uso de la memoria.

Y aquí los enfermos son otros. Se está sufriendo demencia senil a los 15, 26, 32  y 46 años. Se quiere resetear el casete cada semana porque tanta realidad abruma y no cabe en la conciencia, se dificulta terriblemente recordar y se está perdiendo algo que nunca se ha tenido.

En menos de dos meses el país ha pasado por tantas noticias como indignaciones, todas compartidas por redes sociales, retuiteadas hasta el cansancio y olvidadas por una nueva indignación.  Y para la muestra, un botón a grandes rasgos:

El Caso del estudiante Luis Colmenares, asesinado en el caño El Virrey de Bogotá en extrañas circunstancias, que lleva más de dos años en proceso y donde los medios de comunicación se han dado el lujo de jugar con el dolor de una madre, se validan testigos falsos sin el mínimo de investigación previa, cambian de fiscal cuando quieren y a la justicia parece quedarle cada vez más grande el caso que se ha convertido en la telenovela con más rating de la vida real. Justicia que cojea y cojea y cojea y nada que llega. CASO OLVIDADO POR la vergonzosa Reforma a la Justica aprobada por el Congreso de la República, con la que se elimina (se olvida) la investigación a senadores y representantes vinculados con el narcotráfico y la parapolítica, quienes quedan inmediatamente en libertad para seguir delinquiendo, llevarse la plata que ya robaron a bancos en el exterior, asegurarla y, si quieren, volver a lanzarse para ser elegidos “democráticamente” por el pueblo y seguir robando. Situación en la que el presidente Juan Manuel Santos se excusó (lavo las manos) en una alocución a medianoche (cuando todo el mundo está despierto) con la máxima de la política samperista del “todo se hizo a mis espaldas”. Y los senadores, congresistas,  ministros y gobernantes marrulleros siguen ahí, y no pasa nada. CASO OLVIDADO POR el matrimonio del narcotraficante alias ‘Fritanga’, en el cual gastó 3 mil millones de pesos, producto del tráfico de drogas y violencia que ha cobrado la vida de millones de personas en una lucha que lleva más de 60 años, y a la que invitó a cantantes y actores a una isla (Múcura) en la cual alias ‘Mancuso’: paramilitar, narcotraficante , asesino en potencia y comandante de las AUC, tenía unas propiedades en las cuales veraneaba de vez en cuando o cargaba barcos y lanchas con droga cuando se le antojaba. Nada nuevo. CASO OLVIDADO POR la fastidiosa y criticada columna de Alejandra Azcárate en la que se desjarretó y peló el cobre (como siempre) hablando de las gordas como si fueran aberraciones y seres detestables porque simplemente tienen un concepto de vida y belleza diferente al suyo. Un texto de siete puntos tan malo, tan vacio y tan de mal gusto que no valió la pena prestarle tanta atención. CASO OLVIDADO POR….

Y así, los dementes seniles cada vez son más jóvenes y menos dignos de merecer el derecho a olvidar. Son tan “modernos” que con 140 caracteres son  capaces de borrar una injusticia que lleva aquejando a un pueblo por más de un siglo, y un nuevo trino borra al anterior, en repeticiones sucesivas, hasta que la realidad queda reducida a déjà vus. Y no hay dolientes, y no hay memoria,  y no pasa nada en este país donde, tal vez, el colombiano que menos sufre de demencia senil es Gabriel García Márquez.

@aspasiasegunda

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO