El destierro hecho canto

18 de julio del 2013

“Un campesino sin tierra es como un pez sin agua”.

“…Yo siempre he dicho que algún día mañana y que algún día mañana ese día ya es hoy, como yo he vivido de fe, he vivido la esperanza de estar un día cerquita de mi vaca…”

‘Campesino de verdad’.

Siempre escribo con el encanto de rasparle la belleza y lo sublime a las experiencias humanas, aunque se basen en relatos tristes. Colombia, una nación huérfana de tantos padres y viuda de tantos amantes de su riqueza, sigue doliéndole a muchos porque es difícil ubicarse entre los verdugos y las víctimas de su historia.

A todos nos es viable lamernos las heridas y desahogarnos ya sea desde el exilio o desde una sala de redacción con el café en la mano. También es viable interpretar canciones llenando estadios y reventando taquillas, cuando los versos de su compositor se formaron desde la miseria, el anonimato y sin más compañía que el anhelo. Existen muchas vías de expresión, cada una de ellas respetables y diversas. Pero repito, todas son así de posibles y fluidas desde los zapatos ajenos.

Difícil -y muchas veces no viable- es hacer de la muerte, el destierro y la injusticia una melodía cargada de nobleza. Como también lo sería crear desde la más pura y legítima fe, despojado de lo material sin más que los cuatro elementos de la creación como la última -o quizás la única- fuente de sobrevivencia, recordándonos que mientras haya vida, no hay excusas.

Hace unos años sigo y admiro las gestiones que desde el 2004 la Fundación Chasquis viene liderando en su sede, Bogotá, Colombia. Y como lo confirma su director, Juan Manuel Peña, sus proyectos tienen como plataforma el concepto de lo que chasquis significa: “Los comunicadores del imperio Inca, que recorrían miles de kilómetros a marcha intensa llevando mensajes y encomiendas”.

Estos “mensajeros” trabajan ajenos de protagonismos sociales y propagandas, partiendo de pequeños logros que no son otra cosa que grandes satisfacciones. Y cuando digo la palabra grande, me refiero -entre otras cosas- al júbilo de quienes realmente merecen sentirlo: las comunidades en conflicto, los desplazados, los que no alzan su voz en las plazoletas porque prefieren trabajar y luchar desde el único universo que conocen: Su tierra.

Esta fundación ha trabajado bajo las vicisitudes de dos gobiernos presidenciales tan obtusos como contradictorios que le han dado “paz” a unos pocos pero guerra a muchos, donde los que han quedado en la mitad del conflicto han padecido y palidecido en el intento de su sobrevivencia. Inspirados y conectados con ese peregrinaje emocional, desde el 2011 uno de los periodistas investigadores del equipo chasquis, Ricardo Torres, lidera el trabajo audiovisual “Les voy a contar la historia” en colaboración con la fundación suiza Connact y la Asociación de Campesinos de Buenos Aires (ASOCAB).

Desplazados Yumbo Cali

“Les voy a contar la historia”, se caracteriza en ser una recopilación sonora y audiovisual, que registra de manera orgánica la memoria de la comunidad campesina de Las Pavas, al Sur de Bolívar -norte del país- a través de versos cantados y narrados por sus protagonistas. Dicha comunidad compuesta por 122 familias, ha sido desplazada 3 veces durante los últimos diez años, para ser ocupada por un enorme proyecto agroindustrial de palma de aceite. El 4 Abril de 2011 y seguidos por el equipo de Chasquis, retornaron a sus suelos y desde entonces viven bajo la zozobra y las amenazas seguidas por atentados por parte de grupos paramilitares, mientras mantienen una lucha pacífica para que el Estado les entregue los títulos de sus tierras.

“Nosotros lo que queremos es contar ese caso de una manera distinta a la denuncia, a lo que siempre se hace… A través de los vallenatos, ellos narran su historia, hablan del desplazamiento, de sus masacres…” comentó Peña cuando le pregunté la razón por la que decidieron irse por el lado romántico y evocador de un tema tan complejo. Y precisamente para trascenderlo aún más, el trabajo entero consta de un documental, un CD y una obra de teatro. La recopilación musical recién se lanzó el pasado jueves en la Biblioteca Nacional  y contó con la asistencia de 220 personas, un evento definido por Peña como “sublime”.

“Les voy a contar la historia” ya se hizo merecedor de una beca de creación del Ministerio de Cultura, en la categoría “proyectos museológicos con énfasis en memoria histórica asociada al conflicto armado” y a su vez, fue premiado por el Foro Internacional de Derechos Humanos de Lucerna (Suiza).

El documental saldrá a finales de año, y yo desde mis zapatos y la distancia, sólo puedo decir que se me hincha el corazón y la garganta tratando de alcanzar sus coros que jamás podrían asemejarse a la inspiración que sólo brinda el olor y el sabor de la tierra disfrutada por el que la trabaja. Como bien lo define la página oficial del proyecto: “Un campesino sin tierra es como un pez sin agua”.

Aquí su trailer y página oficial:

http://lesvoyacontarlahistoria.com/

[youtube width=”540″ height=”360″]http://www.youtube.com/watch?v=pXzKpWx8StU[/youtube]

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