El día que el “Ñoño” Elías iba a ser presidente del Senado

El día que el “Ñoño” Elías iba a ser presidente del Senado

6 de abril del 2017

“Cuando en la costa sacamos votos, es corrupción, cuando la sacan en el interior es opinión”. Esa fue la frase con la que el senador Bernardo Elías, actualmente investigado por la Corte Suprema de Justicia tras el escándalo de Odebrecht, comenzó una entrevista que le realizaron los periodistas Camilo Acosta y Juan Pablo Barrientos hace un par de meses antes de que todo el agujero negro se conociera. Yo no pude asistir, pero envié mis preguntas.

El “Ñoño”, oriundo de Sahagún, que estudió y se instaló en Bogotá desde hace mucho tiempo, mantiene su enfático acento costeño cada vez que suelta un par de frases. Es un personaje carismático y muy inteligente. Ese día, sin temor, dijo una serie de afirmaciones que quizá pensó que quedarían en el olvido, porque su continuidad en la política seguiría inadvertida y sin inconvenientes. La historia tomó otro rumbo y aunque siempre ha sido un personaje cuestionado, hoy es de lejos uno de los funcionarios más seriamente afectados por los efectos del monstruo brasileño.

Elías es ingeniero civil de la Universidad de la Salle y especialista de la Universidad Javeriana en Gerencia de Construcciones. El mundo es un pañuelo. Dice que antes de entrar en la política se dedicaba, y es la palabra que utiliza, a gestionar. “Yo me dedicaba a gestionar obras en los municipios de allá y de verdad que me gusta la vaina”.

Sigue hablando y de repente señala algo que, en el contexto de hoy, puede responder algunas preguntas. “Yo llegué a la Cámara en el 2006 por el partido de la U con Santos. Él me invitó a hacer parte de la cosa”.

Mi compañero le pregunta sobre los cupos indicativos y enfáticamente responde que “eso no existe”. Considera que un congresista tiene 3 funciones.  “Legislar y hacer control político, pero también está la que, para mí, es la más importante y tiene que ver con gestionar en las regiones. Si a ti te eligen como congresista también es para gestionar. Yo hablo de desarrollo regional, no de cupos indicativos”.

Su entendimiento de la división de poderes es muy interesante. “Acá es el que más se mueva. Yo le digo al ministro de Salud: ministro deme una cita, porque necesito llevarle a 5 alcaldes. No acepta, listo entonces cuando vaya al Congreso yo también le voy a decir que no. Fácil. Eso es gestión, eso es hacerlo bien, eso es lo que yo hago y creo que es totalmente válido”.

El “Ñoño” parece ser un padre dedicado y un hombre familiar. Varias veces nos aplazó la entrevista porque sus bebés estaban a punto de nacer y tiempo después porque tenía prioridades familiares.

En una parte de la conversación responde el senador que por la cantidad de votos que sacó para las elecciones en el Congreso, más de 140.000, hubiese podido pedir la presidencia del senado. “Ahora me tocaba a mí y yo le dije a Lizcano dale, yo espero la próxima que voy a repetir otra vez al Congreso. Esto funciona así. No lo hice porque estaba muy caliente la vaina, justa o injustamente. Uno tiene que ser muy prudente”.

Suena increíble, pero es normal. La elección del presidente del Senado se da dentro de los partidos que tienen mayor representación en el Congreso, es decir, La Unidad Nacional. Que sean los más merecedores y probos para hacerlo o no, ya no es un problema de la democracia, es un problema de los electores.

Continúa el senador: “A Santos uno pocas veces se lo encuentra, pero como nosotros somos los grandes electores del departamento dicen que somos los dueños de allá, y eso no es así”.

Si el “Ñoño” es culpable de algún delito o no, lo tendrá que determinar la Corte Suprema. Pero los lectores deberán concluir si una persona que juega sus fichas sin escrúpulos es digno de seguir siendo electo como un honorable padre de la patria. Ya confirmó que “piensa repetir senado”.

La decisión es suya.

@santiangelro

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