El juego: elemento fundamental del desarrollo infantil

24 de octubre del 2018

Por Grupo Valdivieso.

El juego: elemento fundamental del desarrollo infantil

Si los padres pretenden comprender a sus hijos, necesitan comprender sus juegos. Los juegos son una actividad seria y significativa. Desarrollan las destrezas manuales, la creatividad y la relación con otros niños. Los niños descubren normas que deben seguir si quieren disfrutar de la actividad.

Es muy importante, porque además de la recreación como tal, el juego enseña a los niños a aceptar las derrotas. Los padres ocupan un lugar muy importante en este aspecto. Ellos deben reforzar la idea de que no siempre todo sale perfecto y que algunas veces se pierde. Al ser derrotados en juegos que pueden repetirse y ganarse, los niños comprenden que a pesar de las dificultades de un momento de la vida, se puede alcanzar el éxito, incluso en aquellos donde ya se enfrentó un fracaso. Esto únicamente funcionará cuando los padres no hagan ver el éxito como el único fin del juego. Es su deber hacerles entender que la idea es sólo disfrutar.

Con base en los juegos, se puede interpretar de qué manera los niños interpretan el mundo. Es su lenguaje secreto, que se debe respetar, así no se logre entender en ocasiones.

La mayor importancia del juego se halla en que el niño lo disfruta de modo inmediato y ese disfrute se hace extensivo al de la vida. Pero el juego tiene otras dos caras, una orientada al pasado y otra al futuro. El juego permite al niño resolver simbólicamente preocupaciones presentes. También es su herramienta más significativa para prepararse con vistas al futuro y sus tareas.

El juego le enseña el sentido de perseverancia al niño. De una forma muy agradable hace entender la importancia de no rendirse frente a ningún obstáculo. Y es a una edad muy temprana cuando es más fácil que lo entiendan y de esa forma se asimile. Los padres deben acompañar en el juego a los hijos, no inmiscuyéndose cuando ellos están concentrados solos o en compañía de otros niños, pero si viendo sus comportamientos y estar disponibles en caso de que ellos los necesiten. Cuando se presenten los espacios deben desarrollar juegos que involucren a toda la familia, que permitan compartir de un momento alegre y divertido.

El juego facilita el desarrollo de:

  • Habilidades físicas: agarrar, sujetar, correr, trepar, balancearse.
  • Habla y lenguaje: balbuceo, hasta contar cuentos y chistes.
  • Destrezas sociales: cooperar, negociar, competir, seguir reglas, esperar turnos.
  • Inteligencia racional: comparar, categorizar, contar, memorizar.
  • Inteligencia emocional: autoestima, compartir sentimientos con otros.

Por medio del juego, más que de cualquier otra actividad, el niño adquiere dominio del mundo externo. Aprende a manipular y controlar sus objetos. Adquiere control de su propio cuerpo. Hace frente a problemas psicológicos representando en sus juegos las dificultades que ha encontrado en la realidad. Aprende sobre las relaciones sociales al entender que debe adaptarse a los demás si quiere seguir siendo parte del juego.

Mario Valdivieso Camacho

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