El nuevo dolor de cabeza de los bogotanos.

20 de junio del 2012

  Lo que le espera a la capital, con la nueva medida del Pico y Placa del alcalde Gustavo Petro No se necesita ser adivino, ni psíquico y mucho menos vidente, para predecir lo que le va a pasar a la administración del Alcalde Gustavo Petro, tras la implementación del nuevo Pico y Placa en […]

El nuevo dolor de cabeza de los bogotanos.

Lo que le espera a la capital, con la nueva medida del Pico y Placa del alcalde Gustavo Petro

No se necesita ser adivino, ni psíquico y mucho menos vidente, para predecir lo que le va a pasar a la administración del Alcalde Gustavo Petro, tras la implementación del nuevo Pico y Placa en Bogotá, que entra en vigencia el próximo 3 de Julio. La salud mental y física de un individuo, se mide por la capacidad de su sentido común. San Felipe Neri nacido en Italia, y fundador de la Congregación del Oratorio, ya nos decía desde 1575, que la mayor gracia del Espíritu Santo era el equilibrio y la mesura producida por la paz del alma, pidiendo en sus oraciones que nunca le faltara, precisamente: el sentido común.

Quien no posee esta gracia, siempre será una persona exagerada en todo lo que dice, piensa y hace. Su vida sería, como una montaña rusa emocional, en donde hoy puede pensar una cosa, y mañana otra, afectándole todo, llegando a distorsionar la percepción que esas personas tienen de sí mismas, y lógicamente de los demás.

Acumulando estrés innecesario, que lo pondría en un border line psicosomático, afectando su salud integral, como efectivamente le ocurrió, al burgomaestre Gustavo Petro, cuando la semana pasada, fue atacado por insoportables dolores de cabeza, y gracias a los consejos de su subalterno el Secretario de Salud de Bogotá: Guillermo Alfonso Jaramillo, visitó su neurólogo, quien le ordenó la hospitalización inmediata en la Clínica Fundación Santa Fe.

A través de una intervención quirúrgica, los médicos de esa institución, le drenaron un hematoma subdural, que venía creciendo lentamente, es decir una acumulación de sangre entre el hueso y la pared de su cerebro, por lo cual debieron perforarle el cráneo, y extraer con sondas dos coágulos de sangre. Todo esto al parecer, provocado por un trauma menor sufrido en la cabeza hace unas semanas, y quizás también por una acumulación de estrés, fruto del ´´exceso de trabajo´´, la presión de los medios y  su propio gabinete, ante algunas decisiones polémicas, que Petro ha tomado desde su posesión como alcalde.

Por esta razón, es de gran importancia que los alcaldes de las ciudades de Colombia, cultiven diariamente este llamado: ´´sensorio común´´, junto con la meditación, y auto relajación, para analizar serenamente cada decisión, que pueda afectar la vida de los ciudadanos gobernados por ellos. Yo me pregunto ¿Qué sentido tiene tanto algoritmo matemático entorno a la nuevo medida de Pico y Placa, que en vez de solucionar y simplificar nuestra calidad de vida, solamente la complica, haciéndola más insoportable, de lo que actualmente es? Llegué a pensar, que solamente el ex Alcalde Mockus podía mezclar conceptos, entre zanahorias, pollos con preservativos, mimos, elefantes y matemáticas, pero su influencia tiene nuevos alumnos, que ´´intentan´´ superar al maestro.

Recordemos por un momento el pasado, cuando las familias que durante todos estos años, y también con pobre sentido común, se dedicaron a comprar dos o más automóviles, con la graciosa ilusión de superar el Pico y Placa actual, con esta acción lo único que lograron fue incrementar el costo de: los impuestos por rodamiento, combustible, seguro, y mantenimiento de sus vehículos para poder andar a una velocidad promedio de 20 a 30 km por hora, en la ciudad de Bogotá.

En el futuro, a partir del 3 de Julio del 2012, las personas estarán esperando que sean las 8:30 am, para invadir las vías de la ciudad, produciendo una tremenda congestión, aumentando la contaminación ambiental del irrespirable aire capitalino. Lo mismo sucederá desde las 3:00 pm, en donde comenzará la segunda parte del pico y placa, decretado por la alcaldía. Esta situación,hará que cambien los horarios de trabajo, entrando los empleados, a las 9:00 am, y saliendo después de las 7:00 pm.

Los bogotanos, que no nos hemos acostumbrado al infierno de los días sábado, en donde los conductores y sus humeantes carros, pueden circular libremente, nos tocará entonces vivir esta pesadilla todos los días de la semana. Igualmente, los parqueaderos privados y públicos, tendrán más demanda, y menos cupo para prestar su servicio. Me imagino los policías de tránsito con más de dos o tres libretas para el respectivo parte, y sus mentes en una confusión total entre números pares e impares.

Si actualmente no hay suficientes unidades de tránsito para cubrir los sectores de la ciudad, visualicemos a estos funcionarios estresados, agotados, y especialmente malgeniados, tratando de memorizar los días pares e impares del calendario, creo que ni tiempo de almorzar tendrían, por estar concentrados en las placas de los vehículos, y a la caza de infractores. El distrito deberá invertir grandes sumas de dinero, en el reforzamiento de docenas de agentes, intentando controlar esta anarquía.

Reflexiono, y me doy cuenta que la nueva medida del Pico y Placa, no tuvo en cuenta a los millares de taxistas bogotanos, quienes lesionados económicamente por esta medida, lo primero que se les ocurrirá será realizar, varios paros de transporte semanalmente, y hacer sentir su voz de protesta, mirando los mecanismos y opciones, para seguir sobreviviendo.

 Pareciera que próximamente, ya no serán los estudiantes ni los enfurecidos comerciantes de San Andresito, los que paren el Transmilenio, sino la clase media y media alta, que cada día les cuesta más trabajo sobreaguar su existencia.Ante esta situación, resolverán realizar marchas colectivas, en contra de este insólito hecho, y el caos que se avecina con el nuevo modelo de Pico y Placa. En una decisión inteligente con la frase “sálvese quien pueda“, como telón de fondo, cientos de familias están considerando, irse a vivir fuera de la ´´divina comedia´´, en la que se ha convertido la capital de Bogotá, algún día llamada la: Atenas Suramericana, de la cual solo quedan sus ruinas griegas.

Finalmente, el único y desesperado recurso pareciera ser, el de tomarnos de las manos, y orarle al Sagrado Corazón de Jesús patrón de Colombia, para que él le ordene al Espíritu Santo, que le devuelva el sentido común a esta administración de Gustavo Petro, y su gabinete, con el fin de encontrar un rumbo congruente, entre lo que piensan, comunican a la opinión pública, y ejecutan. Igual para Dios nada es imposible, y los milagros siempre han existido. El problema es que la gente del norte, ya no podrá llegar ni siquiera a ser consolada, por nuestro Divino Niño Jesús del 20 de Julio, debido a la falta de vías de acceso, a ese barrio.

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