El poder de la pregunta en el cambio personal

24 de octubre del 2019

Por: Julián Sacristán.

El poder de la pregunta en el cambio personal

Hoy les quiero compartir un ejercicio que he venido trabajando desde hace algún tiempo y que está relacionado con el poder de la pregunta como mecanismo de autodescubrimiento y mejora personal, que parte de una necesidad interna y muy propia de mi convencimiento sobre el propósito de la vida, del que hablé en el blog pasado, y que en mi caso lo he definido en una frase como “Aprender más, aplicar lo aprendido y buscar la perfección”.

Soy un convencido que la perfección existe, me convenzo de ello cuando observo la naturaleza y veo que hay un perfecto equilibrio que hace imposible pensar, al menos para mí, que es fruto del azar. Sin embargo, cuando observo al ser humano, que debiese ser la creación más perfecta de todas, encuentro que todavía nos falta mucho por trabajar para alcanzar ese estado ideal que nos es mostrado en la naturaleza quizá para inspirarnos y hacernos saber que puede ser posible y que debemos trabajar día a día para hacernos parte de ello.

Pretender ser perfecto o querer trabajar por ello es una cuestión que para muchos puede ser muy debatible en el sentido de lo complejo que puede resultar el definir qué es la perfección. Sin embargo, considero que cada persona de acuerdo con su conocimiento, creencias, valores puede llegar a tener su propia definición y usarla como guía para conducir su vida, pues estoy seguro de que nada malo puede salir de querer mejorar la manera en la que vivimos y actuamos.

Por mi experiencia en este proceso de querer cambiar y darle un propósito a mí vida, sin decir que no tenga aún miles de errores, he descubierto que al hacerme la pregunta de ¿En qué debo mejorar? he generado varios cambios y he obtenido enormes aprendizajes sobre mí mismo; algunos de cosas buenas que uso para darme valor y muchos otros de cosas no tan agradables que entran a la lista de cosas a mejorar.

He venido utilizando un mecanismo que fue creado por Toyota en el que se busca iterar muchas veces la pregunta ¿por qué? hasta encontrar las causas de una situación o comportamiento a mejorar; este mecanismo puede despejar necesidades de conocimientos adicionales y en otros casos terminamos en una situación que pareciera totalmente ajena al proceso inicial pero que es la causa original del problema. Recomiendo abiertamente a todos los lectores que indaguen más sobre este ejercicio y lo hagan tanto en su vida personal como profesional.

Por otra parte, y para concluir, el hecho de tener imperfecciones me ha llevado a reflexionar sobre una frase que repetía constantemente un ex jefe mío “Lo perfecto es enemigo de lo bueno”, y es evidente que si esperamos a estar perfectos para ser buenos no hacemos ni lo uno ni lo otro, así que si usted quiere perfeccionarse empiece a hacerse preguntas para encontrar sus defectos y virtudes, trate de hacer muchas cosas con lo bueno que tiene y dedique un tiempo a parar en su día a día, reflexionar y seguir en la lucha por encontrar su equilibrio mejorando aquello que aparezca como malo, de seguro que en algo le cambia la vida.

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