“El Retorno del Jedi”: Una parábola sobre redención y ositos de felpa. 

24 de diciembre del 2019

Por: Carlos Yaya.

“El Retorno del Jedi”: Una parábola sobre redención y ositos de felpa. 

Esta es la octava entrega de un ciclo retrospectivo de la épica espacial más grande de todos los tiempos ¡Star Wars! 

El Emperador, ciego de sus errores, ordena la construcción de una Segunda Estrella de la Muerte para someter a la galaxia mediante el miedo. Entre tanto, Luke Skywalker, la Princesa Leia y el resto de la pandilla viaja al planeta Tatooine para rescatar a Han Solo de las garras del asqueroso Jabba el Hutt. Terminada la trifulca con el gusano este, el grupo reunido se dirige al planeta Endor en una desesperada misión para acabar con la Segunda Estrella de la Muerte con todo y Emperador adentro.

El primer acto de “Return of the Jedi” se enfoca directamente en el rescate de Han. Estos primeros 45 minutos son entretenidos por sus valores de producción y me refiero específicamente al diseño de Jabba el Hutt con sus voluminosa figura, su icónica presencia y sus repugnantes mañas. En cuanto a los personajes en esta misión, el más impresionante es Luke, pues aparece distinto, con sable de luz verde, capa oscura, y en sí todo un caballero Jedi en acción. El primero posterior a décadas sin maestros Jedi, cortesía del genocidio perpetrado por el Emperador Palpatine.

Con una Princesa Leia en bikini y un Han Solo temporalmente ciego, esta secuencia llena de escapismo es particularmente divertida. No obstante, por primera vez en la trilogía, la saga

parece caricaturesca. Jabba y su rata mascota ríen constantemente como si fuesen villanos de pacotilla, la banda que toca en su palacio resulta absurda, y algunos efectos especiales, a diferencia de las dos películas anteriores y teniendo en cuenta la época de estreno de “Return”, resultan envejecer mal. Por otro lado, aunque Star Wars tiene bastante humor como serie, “Return” lo inserta en una forma muy extraña. Por ejemplo, en los momentos finales de la batalla final con Jabba, Han Solo sin darse cuenta vence a Boba Fett, una de las presencias más misteriosas de la trilogía original, al golpearlo con un palo.

La siguiente sección del filme, calma las cosas y prepara el campo para la batalla final con el Imperio. Luke, por su parte, recibe toda la exposición de la trama, presencia el fallecimiento del maestro Yoda y, después de una conversación con el fantasma de Obi-Wan Kenobi, descubre que Leia es su hermana. Esta revelación no alcanza mucho momento, porque este dato tan importante, no cambia tanto el rumbo de la historia más allá de cómo la noticia afecta a Luke, ni provee de algún modo un arco narrativo para la Princesa Leia quien, minutos antes, fue capaz de infiltrarse en la guarida de un mafioso para rescatar al hombre que amaba, y asesinar un gusano asqueroso después de encadenarla y humillarla.

Ya en Endor, cuando la película posiciona a Luke para una última confrontación con Darth Vader, son presentados los Ewoks, unos indígenas y peluches encantadores. El gran desacuerdo que tengo con esta sección del filme es lo poco que provee para sus personajes secundarios, especialmente a Han Solo, quien parecía tener un arco para su personaje durante los filmes anteriores, que ni siquiera se completa aquí. Al mismo tiempo, los villanos están muy estáticos durante esta sección del filme, con Darth Vader vigilando offscreen y el Emperador asegurando que todo está saliendo de acuerdo al plan.

Una vez Luke Skywalker conoce al Emperador en la Estrella de la Muerte, la película estalla con el mejor drama de toda la trilogía: Luke confronta a su padre, evitando dejarse llevar por la ira, mientras el Emperador absorbe con júbilo toda la violencia que su aprendiz antiguo recibe por parte de su hijo, esperando que gane el más joven para someterlo a su servicio. Cuando el actor Ian McDiarmid exhala toda esta cizaña, inmortalizando al Emperador como un adversario puramente cruel, la batalla de sables luz entre padre e hijo se desata. Esta culmina cuando Luke, ya casi preso por el Lado Oscuro, le arrebata una mano a Darth Vader. Justo antes de dar el golpe final, Luke mira la mano que su padre le amputó en la película anterior, dándose cuenta que puede acabar preso de la ambición y presto a perder su integridad física por ello, así como su padre.

Luke se voltea hacia el Emperador y dice: “Nunca. No me uniré al Lado Oscuro. Falló, su Alteza. Yo soy un Jedi, como mi padre antes de mi”. WOOOOOOOOOOOOO!. Entonces el Emperador, se enoja un tris y empieza a electrocutar a Luke con sus dedos…

Mientras tanto: la acción en la luna de Endor, con Han, Leia, Chewbacca, los droides y los ewok intentando destruir el campo de fuerza que rodea la Estrella para que la flota de la Alianza Rebelde, dirigida por Lando Calrissian, pueda destruirla. Lo más impresionante de este

clímax, más allá de la extraordinaria confrontación en el espacio, es que se sienta tan perdida la batalla en ambos frentes, lo cual lleva la batalla a niveles de emoción increíbles. Contrariamente, lo más absurdo es que los Ewoks puedan hacer frente a todo un batallón imperial. Es claro que estos ositos contribuyen a probar como errónea la arrogancia del Emperador, quien cree que nadie puede interponerse en su camino. Sin embargo, por más tiernos que sean jamás se les establece seriamente como una fuerza en batalla que respetarse, solo sirven para continuar esta tendencia de caricaturización que viene llevando la película desde Tatooine. A pesar de esto, no creo que los Ewoks arrebaten en absoluto el poder del acto final en “Return of the Jedi”, pues tal percance no disminuye el impacto de lo más precioso de esta saga; la redención de Anakin Skywalker.

El mayor fruto de la historia completa de Star Wars es ver a Darth Vader, vulnerable y derrotado, posterior a haber acabado con el Emperador cuando éste amenazó gravemente la vida de su hijo. La película se llama “El Regreso del Jedi”, no porque Luke haya completado su entrenamiento y regresado a los Jedi al centro de la historia, sino porque Anakin Skywalker decide dejar ir su odio, y a pesar de sus crímenes, rescata a Luke, así salvando la galaxia entera, trayendo equilibrio a la Fuerza. En escenas anteriores, Darth Vader le dice a Luke que “es muy tarde para él”, pero cuando logra redimirse y arriesgar su vida por su hijo, le comenta a Luke que “tenía razón sobre él”. Es decir que, gracias a la persistencia de Luke, la gran sombra de Darth Vader reconoció dentro de sí que todavía podía tomar la decisión correcta. En cuanto a Luke, él controló mejor sus emociones, aprendió a tener paciencia y se convirtió en lo que su padre debió haber sido en su principio. Y Colorín colorado… “Return of the Jedi”, con todo y tropiezos, es una poderosa pieza que cierra con inmortal belleza tanto la trilogía original como los cabos sueltos de la historia de Anakin Skywalker.

Carlos J. Yaya
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