El santo grial de las minorías

6 de septiembre del 2011

Uno de los grandes descubrimientos que hicimos como comunidad fue comprender que los grandes problemas de una nación se solucionan fácilmente promulgando leyes.  Lo hemos puesto en práctica desde hace ya muchos años con la penalización de las drogas, y hemos sido testigos de cómo esta legislación ha logrado no sólo reducir el consumo sino […]

Uno de los grandes descubrimientos que hicimos como comunidad fue comprender que los grandes problemas de una nación se solucionan fácilmente promulgando leyes.  Lo hemos puesto en práctica desde hace ya muchos años con la penalización de las drogas, y hemos sido testigos de cómo esta legislación ha logrado no sólo reducir el consumo sino maniatar el tráfico de estupefacientes. Ahora, para dar un gran paso adelante en temas de igualdad, el Movimiento Político Mira impulsó en el Congreso un proyecto de ley que busca penalizar la discriminación “por razones de raza, etnia, religión, nacionalidad, ideología política o filosófica, sexo u orientación sexual”. Como bien lo dice Alejandro Gaviria, hay otras instancias de discriminación: por razones económicas, estéticas, por nombres extraños o por acentos. Sin embargo, a pesar de que la ley parezca quedarse corta, es un paso en la dirección correcta.

Este gran avance era de esperarse y más aún viniendo del MIRA, un partido cristiano reconocido por su gran trayectoria en temas de inclusión, tolerancia y aceptación. Pero más allá de sus orígenes, este proyecto de ley es vital para el país, porque asegurará, al menos legalmente y sobre el papel, que Colombia superará su intolerancia y sus prejuicios anacrónicos. Ahora, cualquiera que sea culpable de discriminación irá a la cárcel. Yo se que surgen dudas, como que cualquier persona puede ser acusada fácilmente por discriminación, pero no hay por qué preocuparse.

La gran ventaja de la tolerancia es que se puede probar fácilmente. Por ejemplo, cuando a mí me dicen “racista”, cosa que extrañamente pasa muy a menudo, de inmediato les recuerdo que tengo un par de amigos negros. No importa que sea el portero de mi edificio en Cartagena, la mujer que me hace shakiras y masajes en la playa, Léider Preciado cuando me firmó un autógrafo en el centro comercial, o mis héroes de la “mano negra”. O cuando me dicen “homofóbico”, siempre les recuerdo que alguna vez saludé a Norberto cuando dejé a mi novia en su infernal peluquería, o que hace un par de días me vi un capítulo completo de Sweet. Tampoco puedo ser un machista porque, si investigan bien, tengo mamá. Mi círculo social es la prueba irrefutable de mi tolerancia.

Por supuesto, las empresas también pueden hacer esto. Para evitar problemas legales por discriminación, la mejor estrategia es contratar un negro aquí, un gay allá, una mujer por allá, una secretaria fea para la secretaria linda, y un enano en el archivo.  El único problema, al menos para estas minorías, es que en un mundo capitalista, las empresas y las personas siempre buscarán la eficiencia y la optimización. Y las empresas pueden no discriminar de manera mucho más productiva si contratan negros gays, mujeres enanas y uribistas feas. Así tendrán más vacantes disponibles para gente normal.

Esto nos llevará a un solo desenlace lógico. Las empresas se dedicarán a la búsqueda de lo que se llamará “El santo grial”: una mujer, enana, atea, lesbiana, negra, fea, uribista, con acento popular y de nombre inigualable, para que los empresarios muestren a la ley y la comunidad que no discriminan. Esto será devastador para las minorías, que encontrarán menos espacios de inclusión por culpa de esta nueva súper minoría, pero a su vez será un gran oportunidad de negocio para algunos: hacer niños así. Las empresas se los pelearán para contratarlos, y las personas los buscaran para ser sus amigos, todo para demostrar tolerancia universal en un solo golpe. Y esa tal vez sea la única oportunidad de tener trabajos dignos y ser parte activa de la comunidad, porque en un país de prejuicios tan arraigados y aceptados, la igualdad y la tolerancia son un tema de leyes y cuotas y no de ética, educación y cultura.

@viboramistica

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