El silencio no se devuelve

4 de junio del 2013

Yo lo miraba y trataba de buscar la manera de romper ese silencio pero no era capaz. Mi mente estaba llena de odio y reclamos.

Estábamos sentados uno frente al otro, no sabíamos qué decir.

Era como si el silencio fuera nuestro principal enemigo. Estábamos tan cerca pero nos encontrábamos tan lejos que no podíamos entender lo que pasaba en nuestras mentes.

No había palabras, solo recuerdos. Recuerdos de lo que había sido, de lo que habíamos vivido. De la época en que éramos uno solo y que las palabras no eran necesarias porque nuestros pensamientos se entrelazaban y danzaban. ¿Cuando cambió? No lo sé, no lo recuerdo.

Yo lo miraba y trataba de buscar la manera de romper ese silencio pero no era capaz. Mi mente estaba llena de odio y reclamos.

Cuanto tiempo estuve esperando una llamada que no llegó. Cuanto tiempo soñé en que fuera él quien construyera el día a día y no pasó. El día que decidí parar yo, todo terminó y se vino abajo. El reaccionó pero ya era tarde, el tiempo nos había dejado y solo quedaba el silencio que nos separaba y a la vez nos unía para recordarnos lo que fuimos incapaces de construir.

El me miraba y quería llorar en su corazón, podía percibirlo, yo por mi lado había llorado tantas veces que no sabía si no había más lágrimas o simplemente me había hecho fuerte en el llanto.

Hoy quisiera volver a atrás y tomar otra opción, pero el tiempo no se devuelve.

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