El tal buen servicio de taxistas no existe

19 de marzo del 2015

Debo comenzar este artículo, aclarando que tengo un familiar taxista, pero eso no me exime de poder poner mi posición frente a la situación que muchos ya hemos vivido con el gremio de taxistas. Si son las 2:30, 3, 3:30 de la madrugada y a uno le da por salir de donde se está tomando alguito […]

Debo comenzar este artículo, aclarando que tengo un familiar taxista, pero eso no me exime de poder poner mi posición frente a la situación que muchos ya hemos vivido con el gremio de taxistas.

Si son las 2:30, 3, 3:30 de la madrugada y a uno le da por salir de donde se está tomando alguito porque el cuerpo, el bolsillo o la fiesta no dio para más, uno sale en busca de un taxi- entiéndase vehículo automotor de cuatro llantas que no es un servicio público, sino que “hace un favor”- y es en ese momento cuando comienza la odisea.

Esta el taxista que pregunta y hace cara como si el destino fuera el mismísimo infierno. Están los que preguntan y dicen “uyyy lo llevo por $30, cuando la carrera cuesta a lo sumo -y con taxímetro alterado $18. Uno que ya está sin dinero por la fiesta y que conoce la tarifa se niega a darle el gustico al distinguidísimo taxista. Luego está el taxista que lo lleva a uno como en carrera automovilística para alcanzar a ir y volver antes de que se le vayan todos los borrachos.

Ahora bien, en el día, ni se diga. Intente usted que lo lleven a cualquier lado de la ciudad, es literalmente, imposible lograrlo, o bueno, quizás exagere, pero uno ya sabe que debe comenzar la búsqueda con paciencia y rogando a Dios que con el que dé sea buena persona, que lo trate a uno bien, que tenga vueltas, que no manotee, etc. Bueno, o la otra opción – que funciona rapidísimo- es que usted le ponga a su aplicación de celular que va a dar una propinita de digamos, $5 mil pesitos.

También están a los que no les da pena bajar a una señora con su bebé o con sus hijos, o abuelos “porque es que por allá yo no voy mi señora”. Y bueno, entonces uno dice: para evitarme todo esto voy a pedirlo por aplicación o llamando a los 1 como antes. El hombre llega y uno cree que va a tener un viaje tranquilo. Y pues no. El tipo cuando oye que la distancia que es diga usted en Bogotá del Virrey- a Hayuelos, manotea y Juan Pablo Montoya le quedó en pañales, mejor dicho, para que purgarse si el taxista ayudó en eso. Seguro que se me quedaron muchas situaciones diarias a las que los usuarios nos vemos enfrentados al tomar un taxi.

Y uno entiende que la situación está difícil, que la inseguridad, que esto y lo otro pero a ellos debe quedarles claro que cuando uno toma un taxi es un servicio por el que uno paga y que deben prestarlo bien, eso acarrea llevarlo a uno donde uno decida ir y que si en algún momento nos hemos visto abocados a usar Uber es porque lo llevan a uno donde uno quiere y porque tratan con respeto a sus usuarios.

Es que como dicen por ahí “entre más vacas, menos leche”. Es decir, entre más taxis menos servicio. Entonces la invitación es a que trabajen por prestar un mejor servicio y dejen de pensar en paros – que no existen.

@AnaRizoD

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