EL TROMPO: Frustraciones y Desengaños

9 de febrero del 2015

No nos echemos mentiras, el 2014 fue un mal año para Cartagena. Cualquier balance, superficial o profundo que hagamos, nos mostrará los mismos resultados: En el 2014 los cartageneros solo recibimos frustraciones, desengaños, malas noticias y terminamos con la triste certidumbre, de habernos equivocado, una vez más, al elegir el equipo de gobierno de la ciudad.

Más allá de la virtualidad del Facebook, en la que a todos nos fue bien, lo cierto es que la realidad de la ciudad es de desesperanza e incertidumbre: el proyecto de Transcaribe, que es quizá una de las mayores expectativas de la ciudad, en cuanto a solución de problemas estructurales, no se concluyó y, a pesar de los anuncios falaces y las millonarias inyecciones de dinero, lo cierto es que no se sabe si algún día se terminará. Es más, no se sabe si al terminar servirá para algo, ya que no se nos puede olvidar, que fue planeado y desarrollado con información de hace doce años.

Ni que decir de la otra y esperada solución al gran problema de movilidad por la zona norte. Un sencillo desarrollo para interconectar la vía al mar con la Avenida Santander, a través de 1600 metros de carretera asfaltada, se convirtió en el mayor desastre de ingeniería ambiental y social que haya padecido la ciudad en su historia. Un túnel inútil y mal hecho, unido a una monstruosa y antiestética loma, construida de espaldas a la normatividad ambiental y en contra del rechazo ciudadano, fueron la demostración palpable de lo mal que estamos en cuanto a la realización de proyectos para la ciudad.

El proyecto de traslado del Mercado de Bazurto, padeció del mismo mal: falta de una planificación estructurada con visión largoplacista y voluntad de solución real y definitiva. Ya van tres años de reuniones, estudios, diagnósticos y discusiones bizantinas, donde lo más importante ha sido es y será, la definición de como se reparten las sabrosas canonjías y sinecuras, que se han venido ordeñando del presupuesto asignado, sin que por el momento, y luego de la reciente defenestración del director del proyecto, se pueda vislumbrar luz al final del túnel.

Pero más que la ineficacia, la falta de liderazgo y la paquidermia para realizar obritas pendejas, disponiendo de presupuestos y autorizaciones multimillonarias, lo que realmente decepciona al pueblo es el talante repelente, prepotente y arrogante de la administración. Es el creer que todo lo que se les ocurre es un prodigio y que el pueblo cartagenero es una horda de ignorantes a quienes solo hay que aplicarles un “meimportaunculismo” sistemático y agresivo. Es el “eso va porque va”, es la foto en las escuelas, la placa para los invasores, el cambio del escudo, el retorno al circo medieval de las corridas y al aniquilamiento de caballos en las calles. Es por eso que no lo quieran Alcalde, a pesar de las encuestas amañadas.

El viejo paradigma que definía un sector privado eficaz, transparente y estratégico y un sector público, ineficiente, clientelista y corrupto, está en entredicho. Se necesitarán más que encuestas estrafalarias, para que el pueblo cartagenero se convenza de que, al menos en esta ocasión, no botó el voto.

@rododiazw

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