El valor de denunciar

30 de julio del 2018

Por Javier Giraldo Acosta.

El valor de denunciar

Foto Javier Giraldo Acosta/Kienyke.com

Con insistencia he repetido desde estas líneas la importancia de no quedarse callado, de reclamar y de denunciar los abusos que las empresas cometen en contra de los consumidores, muchos de ellos alentados por la actitud pasiva de sus clientes, porque ha hecho carrera hacer sentir vergüenza por la cifra del reclamo (por el pequeño valor de cada caso) o porque no haya sanciones ejemplares.

Tal vez como ejemplo de que sí funciona denunciar y reclamar, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) decidió imponer una sanción que no tiene precedentes en el país: cerrar las sedes de una distribuidora de muebles reconocida por irrespetar las normas que protegen a los consumidores en Colombia.

Por cuenta de esa orden, durante 30 días los puntos de venta de Brunati, Fiotti y Dini deben permanecer cerrados y los propietarios de ellos no tienen autorizadas las actividades relacionadas con importación, exportación, fabricación, comercialización o distribución de muebles y accesorios para el hogar o para la oficina.

Y como al parecer la respuesta de la empresa a otras sanciones emitidas por la SIC a raíz de quejas recibidas de los consumidores entre 2015 y 2018 fue cambiar los nombres de los propietarios, la Superintendencia también les ordenó a las cámaras de comercio de Bogotá y de Santa Marta que no registre ningún cambio mientras la sanción esté vigente.

Según el organismo de control, prorrogará el plazo de 30 días de sanción si la empresa no acredita en ese tiempo que ha cumplido con las órdenes que le ha emitido.

En diciembre de 2017, la SIC había impuesto una multa de más de 5 mil millones de pesos a esta empresa, según lo registraron algunos medios de comunicación.

Cuando visité las sedes ubicadas en la avenida 68, en Bogotá, encontré el almacén tradicional de la esquina de la calle 19 con la fachada en obra y en el outlet ubicado a pocos metros había un aviso que informaba del cierre, pero que informaba a los interesados un teléfono para ampliar la información. Advierte que el motivo del cierre es “ajeno” a ellos y que están pendientes de cumplir con los pedidos pendientes.

El aviso que aparece en la puerta de una de las sedes cerradas suministra un número de contacto para los interesados y advierte que continúan con la operación necesaria para cumplir con los pedidos pendientes.

La historia completa de la nueva sanción aparece en el comunicado de la decisión de la SIC, que, además relaciona los siete establecimientos de Bogotá que deben estar cerrados como consecuencia de esta orden.

Desde este espacio reitero la importancia de no quedarse callado aguantando los abusos, de documentarse sobre los derechos que las normas contemplan en favor de los consumidores y, en especial, de saber que la relación en cualquier negocio debe estar basada en lo que los expertos llaman gana-gana, es decir que no solo una parte tenga ventajas, sino que el bien o el servicio que adquiramos nos satisfaga, sin que tengamos que pagar más del precio justo.

Una de las estrategias para lograrlo es comparar los precios de las distintas presentaciones del mismo producto, por lo cual la Superintendencia también insiste en publicar el precio por unidad de medida (PUM). Consulte esta información, o calcúlela, y téngala en cuenta cuando tome una decisión de compra.

Y recuerde estos textos en los cuales he insistido en denunciar:

@jgiraldo2003

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