El valor de la acción ciudadana y la movilidad en la ciudad

19 de marzo del 2015

Tengo que confesar que como promotora del #DiaSinTaxi me tome mi tiempo para llegar a una conclusión de la jornada, pase por muchos estados de emoción: por la indignación, por la sorpresa, por la emoción, por la catarsis, por la indignación nuevamente, por la impotencia y finalmente, por la tranquilidad de haber aportado una acción […]

Tengo que confesar que como promotora del #DiaSinTaxi me tome mi tiempo para llegar a una conclusión de la jornada, pase por muchos estados de emoción: por la indignación, por la sorpresa, por la emoción, por la catarsis, por la indignación nuevamente, por la impotencia y finalmente, por la tranquilidad de haber aportado una acción ciudadana contra la injusticia del monopolio.

Me llené de emoción cuando leí la editorial de El Espectador, porque creo que, en medio de la avalancha mediática que provocó la convocatoria, entendí que se comprendía el mensaje. Colombia es una sociedad pasiva, acostumbrada a la injusticia, amedrentada a la hora de exigir sus derechos, individualista… es una sociedad acallada. Son pocas las manifestaciones ciudadanas que se presentan, o por lo menos son pocas las manifestaciones ciudadanas que se presentan y generan un golpe de opinión. Por esa razón, yo fui la primera sorprendida cuando empecé a notar la fuerza que cogía la iniciativa #DiaSinTaxi… lo confieso, no me lo esperaba.

Cuando nosotros, con Félix lo creamos inspirados en un Blog de Moñinos en El Tiempo, queríamos que la gente entendiera que en determinados momentos tienen la posibilidad de elegir, tiene también el poder de parar y pedir, algo muy sencillo, pero muy difícil de dar en este país “Un mejor servicio”… era una acción pedagógica, simbólica, de reflexión tanto para los usuarios, como para los prestadores del servicio de taxi. Era en últimas una acción ciudadana que a través de un acto vehemente, exigía respeto.

Para nosotros también fue sorpresivo que creciera de la manera en que lo hizo, pero entendimos que, ante tal acogida, habíamos logrado, en una sencilla frase, recoger una inconformidad sentida, manifestada en redes sociales, sí, pero realmente sentida. Logramos que los usuarios de taxi por primera vez hicieran en una voz unificada catarsis y que fueran el centro de la discusión en un debate en el cuál hasta el momento eran invisibles.

Y debo confesar que me llené de emoción cuando la gente nos enviaba sus fotos en apoyo a la jornada, cabe resaltar que en una ciudad tan grande y con tantos problemas de movilidad era ilógico pensar que íbamos a bajar a todos los usuarios de taxi… no sé a quién se le cruzó por la cabeza que eso era posible. Tal vez con más acciones que generen conciencia de lo público. Pero era emocionante ver a tantos ciudadanos invisibilizados en esta marea de ciudad que es Bogotá diciéndonos “Está lloviendo pero yo estoy en paro”, comprendiendo, gracias a una sencilla acción, que era valioso y por tanto merecía respeto en la prestación de un servicio que además es público.

Debo confesar también que al final de la tarde sentí indignación ante un artículo publicado por Carol Restrepo en el que le quitaba valor a esta acción ciudadana porque a las 8 de la mañana, hora en la que redactó la nota, y en la que apenas empezaba la jornada, vio usuarios subiéndose a los taxis. Esta era una  acción que no se podía medir porque no tenemos comparativos con cifras serias de días anteriores y es por demás irresponsable restarle valor a una forma de participación ciudadana, o a la manifestación de una problemática grave que merece y necesita con urgencia ser abordada por el gobierno y por los prestadores del servicio de taxi. La participación ciudadana así sea por redes sociales y las acciones que se generan de allí, no pueden ser tratadas a la ligera porque una persona hace análisis subjetivos sin comparativos reales. Igual, después entendí que todo eso hace parte de la libertad de prensa, valioso tesoro que debemos aprender a respetar también, por tanto agradezco el artículo de Carol que me genero estas últimas reflexiones.

Finalmente, lo más bonito que puedo concluir del día sin taxi y después de leer a los ciudadanos valiosos que opinan en las redes sociales, entendí que el día en que los ciudadanos se sientan irrespetados o maltratados, allá en el silencio de su cotidianidad,  pensaran en hacer su propio o sus propios #DiaSinTaxi.

@weneardi

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