En defensa de la gente despreciable

10 de mayo del 2012

Docenas de columnas, entrevistas, protestas, chistes, acusaciones, hashtags en Twitter y debates se hicieron y se harán acerca de la polémica frase del diputado Rodrigo Mesa, que refiriéndose a la intención del Plan de Desarrollo de Antioquia de fortalecer los departamentos fronterizos, dijo que “meterle plata al Chocó es como echarle perfume a un bollo”. […]

Docenas de columnas, entrevistas, protestas, chistes, acusaciones, hashtags en Twitter y debates se hicieron y se harán acerca de la polémica frase del diputado Rodrigo Mesa, que refiriéndose a la intención del Plan de Desarrollo de Antioquia de fortalecer los departamentos fronterizos, dijo que “meterle plata al Chocó es como echarle perfume a un bollo”. El Gobernador del Departamento, los ciudadanos, las redes sociales y los medios nacionales e internacionales expresaron su indignación por la demostración de racismo, por la grosería y por la falta de dignidad de un servidor público, se escribieron chistes y burlas alrededor de “perfumar un bollo”, y se atacó el diputado antioqueño por su evidente falta de civismo, por su gordura, por su calvicie, por lo que fuera. Pedimos la cabeza del diputado, pedimos 3 años de cárcel por racismo, pedimos disculpas públicas y pedimos ayuda al departamento, porque nos duele, nos importa y siempre nos ha importado la situación del Chocó.

El mismo episodio sucede un par de veces por mes. Álvaro González, director de Difútbol, dijo que la homosexualidad era una enfermedad y de inmediato el país entero se indignó, tildó al dirigente de homofóbico, ignorante, desgraciado, miserable y se pidió su cabeza. El “Bolillo” Gómez golpeó a una mujer a la salida de un bar en Bogotá y lo atacamos por machista, misógino, abusivo y violento, y todos como comunidad lo despedimos de su cargo como director técnico de la selección Colombia. La congresista Liliana Rendón, a propósito del ataque del “Bolillo, dijo que seguramente el ex director técnico tuvo sus razones para pegarle a la mujer, y rápidamente la atacamos y nos burlamos de ella por bruta, por justificar la violencia contra las mujeres, porque su esposo tal vez le pegaba, porque una mujer así no puede representar a los colombianos, y pedimos su cabeza. Y bien por nosotros, que reconocemos que esas cosas no son permisibles y que los autores deben responsabilizarse por ellas.

Pero no todo es malo. Después de que cada personaje reconocido dice o comete alguna de estas imprudencias, ataques o delitos despreciables, la comunidad empieza a discutir los problemas que estas actitudes representan. Después de la indignación, las quejas, las protestas y los chistes, empezamos a hablar de la discriminación a los homosexuales, el racismo, la pobreza, la violencia intrafamiliar, la libertad de expresión o la corrupción. Para que nos demos cuenta de las injusticias en este país necesitamos que un senador millonario defienda los subsidios a la gasolina de los congresistas, que un jugador patee una lechuza en un campo de fútbol, que la guerrilla se queje de la parcialidad en los medios y la libertad de expresión, o que un diputado haga referencias coprológicas acerca de la corrupción en el Chocó. Porque a pesar de que las evidencias, noticias y reportes de corrupción y malversación de fondos en el Departamento, de la discriminación a homosexuales o de las miles de mujeres que son atacadas cada año por sus parejas, nunca nos preocupamos por estos asuntos hasta que una cara famosa dice algo horrible o comete un acto despreciable, y aprovechamos para escupirla y destruirla para sentirnos bien con nosotros mismos y decirnos que esas injusticias nos preocupan y que estamos dispuestos a hacer lo que sea para que cambien.

Entonces tal vez lo que necesitamos es que más personajes públicos digan cosas como las que dijo el señor Mesa. Necesitamos que mañana un cura salga a defender la pedofilia, que el Presidente de la República se burle de las personas discapacitadas, que Sofía Vergara haga un comentario acerca de la falta de diseño y clase en las casas de los pobres o que Falcao felicite a las EPS por la situación de la salud en Colombia. Así tendremos un personaje a quién acusar y sacrificar, alguien con quién indignarnos en las redes sociales y en los foros de los periódicos, para luego debatir, así sea por un par de días, los problemas que nos corroen. Necesitamos a los personajes despreciables que hacen y dicen estas cosas para que pongamos atención a lo que nos aflige, porque parece que mientras las injusticias no tengan cara, no somos capaces de verlas. Enhorabuena entonces por Mesa y demás exponentes de la grosería, la estupidez, la ceguera, la discriminación, el abuso y la corrupción, porque si no es por ellos nadie sabría que en este país esas cosas existen. Salgan de sus madrigueras, por favor, y digan o hagan alguna porquería que este país los necesita para poner atención.

@viboramistica

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