En el octavo día, Dios hizo el porno

1 de junio del 2012

Con esta singular afirmación comienza la introducción de un libro lleno de excitantes datos sobre un tema que aún, ya inmersos en la segunda década del siglo XXI, se encuentra tapado y a media luz en librerías o bibliotecas del país: El porno. Simón Posada Tamayo, su autor, con buena pluma y mezclando relatos de […]

Con esta singular afirmación comienza la introducción de un libro lleno de excitantes datos sobre un tema que aún, ya inmersos en la segunda década del siglo XXI, se encuentra tapado y a media luz en librerías o bibliotecas del país: El porno.

Simón Posada Tamayo, su autor, con buena pluma y mezclando relatos de narcotráfico, superstición, crimen, muerte, riqueza y sexo, nos adentra en un mundo de tentaciones que generan sensaciones placenteras y nos ponen a pensar. En sus aproximadas doscientas páginas podemos enterarnos ,por ejemplo, que Ashley Blue preparó en la pelicula: “ American Bukkaabe” un omelette de semen de cincuenta hombres ( pág. 26, sección Diccionario arbitrario del porno); o que la película :“ Tras las puertas cerradas” fue exhibida con gran éxito en el festival de Cannes( pág. 57, sección Diccionario arbitrario del porno); que el colombiano Hernán Hoyos es considerado el poeta del porno por sus muy interesantes libros sobre el sexo en Cali y que el mejor afrodisiaco es la cebolla por lo cierto del refrán: “ La cebolla es buena para la polla”. Pero también nos enfrenta a la verdad de considerar al porno como el universo más democrático que existe: en él no se presenta discriminación alguna: hombres, mujeres, curas, albañiles, amas de casa, lecheros, orientales, gordos y demás, en diversos tamaños y posiciones hacen presencia, coexisten y se satisfacen en él.

Todo ser humano siente excitación sexual por una u otra cosa: en el año 1500 la mujer que recogía sus largas faldas descubriendo sus tobillos pregonaba el hambre de algo más que bollos de leche; en el 2007 el servicio de Food with cum incluía una curiosa mayonesa “extraída” del pene de un hombre. Dentro del mundo del porno hay para todos los gustos. Y en su consumo existe un alto grado de voluntariedad: nadie está obligado a verla o leerla y se puede interrumpir en cualquier momento. Su censura es ridícula.

Por otro lado el porno es tabú porque rompe la sagrada función procreadora del sexo en la cama; incita a la masturbación: el arte del placer egoísta y ataca la virginidad y la monogamia, las solidas bases de la estructura social y religiosa de nuestros pueblos; además pone de manifiesto que el acoplamiento de dos cuerpos o de más de un par, sean del genero que sea, nace de un deseo y no de la hipocresía de la perpetuidad. Que se dirá entonces de las familias chinas, las cuales solo tienen derecho a tener un hijo por familia, so pena de grandes multas pecuniarias. ¿No follaran?

El porno también es aburrido, monótono y vulgar; es cierto que puede, incluso, llegar a enseñar al mostrar posiciones más allá de las habituales, pero comparar los tamaños y duración que tienen las estrellas del genero como Nacho Vidal ( 25cm), Uschi Digard ( talla 40dd) o Peter North ( eyaculaciones ininterrumpidas de 30 segundos), solo confunden y generan frustración. El porno, en fin, es un misterio complicado.

Colombia sexual días de porno, el libro en referencia, nos muestra en una muy seria investigación que la pornografía es una ciencia, un culto, una industria y tal vez un arte; que por ese oscurantismo que tenemos como sociedad encubrimos lo obvio ( el ejemplar que poseo del libro lo encontré refundido en la sección de antropología de una enorme librería que más parece una tienda de tecnología); nos escandalizamos de los manuales de enseñanza distribuidos por la secretaria distrital, de las demostraciones de cariño en una pasillo de Transmilenio por parte de dos mujeres, etc. El sexo está con nosotros y si bien la obtusa religión nos ha enseñado que los desmanes de la carne son el mal por antonomasia, nunca he conocido que los verdaderos criminales se quiten los pantalones para cometer sus verdaderos crimenes.
Alberto Salazar Castellanos
Wica08@yahoo.com

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO