Me enamoré de un hombre con hijos

26 de marzo del 2015

En Echemos Vaina, compartimos el relato de una mujer que encontró el amor en un hombre con hijos. Cuando Emma Madera (36) conoció a Magdaniel (55) él ya era papá de Sofia Yurliana (18), Candy (16), Jeisson Severo (14), Ferney (12) y Tomás Hidelfonso (11). Después de superar miedos y prejuicios, construyó una familia hermosa […]

En Echemos Vaina, compartimos el relato de una mujer que encontró el amor en un hombre con hijos.

Cuando Emma Madera (36) conoció a Magdaniel (55) él ya era papá de Sofia Yurliana (18), Candy (16), Jeisson Severo (14), Ferney (12) y Tomás Hidelfonso (11). Después de superar miedos y prejuicios, construyó una familia hermosa y bien distinta de la que siempre había imaginado. Aquí su relato:

“Después de una ruptura con un novio con el que había salido durante siete años y entrado otros tantos, pasó un tiempo en el que conocía gente pero nadie era importante para mí, nadie me deslumbraba, nadie me lo arrimaba (el afecto). Como siempre fui tan independiente (no de Racing), necesitaba a una persona que pudiera estar al lado mío y que yo pudiera seguir siendo libre, que respetara mis sueños, bostezos y apneas. Entonces, no era fácil. ¡Asusté a más de uno por mi actitud o por mi forma de tomar (decisiones)! Magdaniel fue un milagro. Una noche, estaba cenando con una amiga y nos pusimos a conversar con dos viejos verdes de la mesa contigua. De entrada, la mirada de Sergio me impactó (es tuerto). Cuando le di el pin de mi celular y lo acepté como contacto, vi que en su foto de perfil aparecía él junto a cinco chicos y una caja dorada que decía contener unas cenizas. Imaginé que era padre y fumador. Me invitó a salir y acepté. Nos vimos en la misma tienda donde nos habíamos conocido. Con cualquier cosa que decía, a mí me iba gustando un poco más. Pasaron dos horas y media, pero para mí fueron diez minutos. Nunca fumó. Esa misma noche me enamoré y cuando llegué a mi casa pensé: “Qué loca que estoy… enamorarme de alguien que tiene hijos y es viudo”. En menos de dos días se lo di (el sí del noviazgo).Tenía pánico de que me pasara algo con los chicos, algo que no sentía con mis gatos, por ejemplo.

“Me acuerdo del día que los fui a buscar al colegio por primera vez: ¡iba manejando por la autopista y me transpiraban las manos y las axilas! Tenía miedo de llegar tarde. Ahí me di cuenta de la enorme responsabilidad que tenía encima (en las noches principalmente). Cuando empezamos a convivir y a pasar más tiempo juntos con los chicos, aparecieron dos temas: el compartir las cosas de la casa y el de los límites. Con respecto a los límites, si había algo que hacían que no estaba bien, yo no me animaba a decírselos. Un día, mientras me afeitaba, entendí que, si éramos una familia, yo también tenía derecho a decirles cosas, siempre desde el respeto y el amor. Con el tiempo, entendí que no fue una buena idea. Los chicos me dijeron que no me metiera y me insultaron. Y precisamente ahí, supe que ya era parte de esa familia”.

@EchemosVaina
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Foto de la familia de Magdaniel

Foto de la familia de Magdaniel

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