Encuentro con mi Conciencia

23 de mayo del 2011

Caminaba por la calle. Un día cualquiera, el ambiente era el de siempre: los mismos transeúntes, los mismos automóviles, los mismos edificios. En fin, el paisaje urbano de siempre. Ese día, decidí que para llegar a casa, tomaría un atajo. Quizás, porque con esto, muy dentro de mi, quería fracturar la rutina. Escapar, por lo menos algunos minutos, de lo cotidiano. Así que tomé el camino, que adentraba al bosque. Era la primera vez que lo hacía, de modo que tuve un poco de temor. Al principio, porque luego de los primeros pasos, ese temor se desvanece y uno se deja atrapar. Sientes el aire (puro) entrando en tus pulmones, el olor a naturaleza que todo lo envuelve (como si fuese un manto divino), y ya no es solo el paisaje, tú haces parte del paisaje.

En ese estado de contemplación me encontraba. Cuando, sentada en un tronco, en medio del bosque, me encontré con una señora. Que sorpresa tan grande, que impresión más intensa. Podía imaginar todo, menos encontrar a una señora, en esas soledades. Disminuí el ritmo con el que antes venía caminando (algunos podrían llamarlo recelo, yo lo llamo precaución). Pero estaba en medio del camino, así que de una u otra forma, debía pasar por donde se encontraba ella. Uno en estos casos, suele imaginar lo peor o en todo caso lo más fantasioso que se te ocurra. Yo imaginé que la señora, era una bruja.

Al estar cerca de ella. Con un gesto habitual, la saludé. No tenía intención de saber nada, de preguntar nada, solo quería cuanto antes, salir de ese lugar y regresar a lo cotidiano. Ella, me miró a los ojos y en medio del saludo pronunció mi nombre. Quede paralizado, mi ser en completa levitación. ¿Cómo sabía mi nombre?

Me dijo que no me preocupara. Que ella sabía que yo pasaría por ahí. Mucho antes incluso de que yo tomase la decisión. Me dijo que ella era mi conciencia. Que estaba ahí, porque quería que yo le preguntara algo. Que me daba la oportunidad de hacerlo. Por solo una vez en la vida.

Bajo tanta estupefacción, ¿es posible que uno pueda razonar? Al cabo de algunos minutos, no puedo recordar con certeza cuantos. Y cuando el asombro, ya había dejado de serlo, para convertirse en curiosidad. Me atreví a preguntarle: ¿mi conciencia?

 -Conciencia: sí, tú conciencia.

 – Pero, ¿por qué la mía?

 – Conciencia: porque tú eres un ser único, y porque está vez te ha tocado a ti. Mañana podría tocarle a otra persona. En fin, dispones de poco tiempo, trata de preguntar algo importante cuanto antes.

La situación me parecía increíble. Estar en medio del bosque, hablando con mi conciencia. Son cosas que no suceden todos los días. Pero aun, no se me ocurría algo que preguntar. En estos casos, son muchas cosas las que vienes a tu mente. Ráfagas de pensamientos que te fusilan, fracciones de segundos y son tantas cosas que a la larga, se consumen en la nada. De todas formas, debía preguntar algo, cuanto antes.

Esta bien, dije. Yo debo preguntar algo, a ti que eres mi conciencia. Que te haz materializado y adoptado una figura de anciana. Pues entonces, la pregunta es muy sencilla: ¿qué eres en realidad?

-Conciencia: no debes fijarte en la apariencia, el exterior muchas veces es engañoso. Eso creo que debes saberlo. Yo, soy tú. Todo lo que eres en realidad. Lo que muestras y lo que escondes. Todos tus pensamientos, son los míos. Todas tus actuaciones son las mías. Como la gente te define, de igual manera me definen a mí. No soy una parte intangible de ti, soy tan real como tú. Soy tus temores, tus anhelos, tus sueños. Soy tus manías, tus defectos y tus virtudes. Soy con la que hablas, con la que escapas, con la que te escondes. Yo soy quien mejor te conoce. Yo soy envidiosa, cuando tú lo eres. Yo soy conforme, cuando tú lo eres. Yo mato, cuando tú matas. Yo odio, cuando tú odias. Yo lloro, cuando tú lloras. Yo rio, cuando tú ríes. Yo creo, cuando tú crees. Yo soy tú principio y tú fin. Pero la pregunta más importante es: ¿cuánto me conoces tú?

Desperté abruptamente y me di cuenta que todo había sido un sueño.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO