Estado Ladrón: Prohibe y cobra (I)

4 de febrero del 2015

El Estado mete su larga mano a nuestros bolsillos con insaciable avidez.

Y no lo digo por la ola de crímenes que cobija estos días a Bogotá o al resto del país. Lo digo por la forma impune, y sin conmiseración alguna, en que el estado abusa del ciudadano común. Solo basta comparar los precios de los bienes y servicios en Colombia con lo que se paga en otros países, para darnos cuenta que a diario este mete su larga mano a nuestros  bolsillos con insaciable avidez.

Lo ha demostrado ya varias veces Juan Gossain en sus crónicas sobre el precio de la gasolina: la mayor parte de este son impuestos que el gobierno recoge para mejorar nuestras carreteras. Mientras hoy en día, con la reciente bajada del precio del petróleo, en EE.UU. el costo por galón no excede $1.90 dólares, en Colombia llega a US$3.50 ¿No sería mejor dejar esos US$1.60 de diferencia (equivalente a 6 billones de pesos) en los bolsillo de los colombianos? Pues el hecho de gastarse más de tres horas en recorrer los 160 km entre Bogotá y Villa de Leyva, o más de cuatro horas en los 190 km entre Bogotá e Ibagué, desdice mucho del manejo del impuesto que nos cobra el gobierno, ya que existen, además, 4 peajes en cada una de estas rutas. Entre Bogotá y Rumichaca, en la frontera con Ecuador, existen la friolera de 14 peajes con la misma calidad de carretera de hace 50 años; hasta Buenaventura existen 12, y hasta Cartagena otros 16 ¿De verdad el gobierno espera competir con las economías de EE.UU. o Korea? Solo para comparar, no hace mucho recorrí cerca de 5000 km en autopistas norteamericanas sin un solo peaje. O en Ecuador, hace un  año, recorrí los 140 km entre Guayaquil y Salinas, por una autopista de dos carriles, en una hora y media, y sin un solo peaje.

Hace 30 años el costo del carro más barato en Colombia equivalía a 200 salarios mínimos, la mayor parte eran impuestos. Hoy, no excede los 25 salarios mínimos. Esto ha hecho que más gente pueda tener carro, para lo que se necesitan más y mejores carreteras  ¿Pero cómo reaccionan el estado ante el fenómeno? Pues restringiendo el uso de los vehículos a solo el 65% del tiempo con su famoso pico-y-placa. Genial. Sin metro, sin medios masivos de transporte dignos, pretenden no solo embutir a millones de pasajeros en buses y busetas, destartalados y peligrosos, sino que sin sonrojarse cobra el 100% del impuesto al rodamiento ¿alguien entiende esta lógica? ¿No es este otro atraco descarado? ¿Cuándo se les ocurrirá hacer nuevas vías o medios masivos de transporte dignos?

Ahora cuando se dan cuenta que los estratos 1, 2 y 3, cansados de los abusos de los transportadores, optan por comprar motos a lo largo y ancho de Colombia (en Bogotá, su uso se ha multiplicado por veinte en 12 años), lo que se les ocurre a nuestros burócratas es restringir su uso y aumentar los impuestos.  Pareciera que el leitmotiv fuera prohibir y cobrar, pues es esta la única solución que encuentran para todos nuestros problemas.

Lo triste de todo esto es que la plata que nos sacan del bolsillo descaradamente, va a parar a las manos de los Besailes, ‘Ñoños’ Elias, cuando no es para pagar los apartamentos de los Nule en Miami, o las fiestas de los Tapia en avión privado.

¿Hasta cuándo nos dejaremos seguir metiendo los dedos en la boca?

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