El estrato de las víctimas

20 de enero del 2016

La igualdad es un sofisma y existen unos ciudadanos más iguales y otros menos iguales.

El estrato de las víctimas

 “Estrato 1, estrato 6: cómo los colombianos hablan de sí mismos divididos en clases sociales”

Así titulaba el corresponsal de “BBC Mundo” en Bogotá.

 Colombia es el único país del mundo donde existen los estratos sociales como tal, en otras partes se habla de clases sociales; acá se ha separado como en guetos sus habitantes, eso sirve para hacer un pequeño filtro dentro de las ciudades y diferenciar la gente “pobre” de la gente “rica”;  aunque no siempre es así, recuerdo hace un tiempo como alguien se burlaba de su vecino por presumir ser de clase alta en todas partes , mientras su casa en un barrio popular de la ciudad parece, según quien relataba, una “cereza en un bollo de mierda” por lo kitsch y extravagante.  Esto parece ser un común denominador, creer que hay ciudadanos de primera, segunda, tercera, cuarta y quinta categoría, según como luzcan, así la constitución diga en su Art. 13 que somos iguales en derechos, y recibirán la misma protección y trato de las autoridades, además de otras aclaraciones.  Es en ese aparte del artículo en cuestión, donde el estado debería brindar un trato igualitario a todos y cada uno de sus ciudadanos,  es ahí,  donde siempre he pensado que la igualdad es un sofisma y existen unos ciudadanos más iguales y otros menos iguales, según la situación o el apellido.

La gente se sorprende, y hasta se indigna, por las cosas que deben pasar las víctimas de las diferentes clases de violencia e injusticias, pero es en estos casos donde el imaginario colectivo considera que hay víctimas, en similitud de condiciones, que merecen más atención que las otras. Los noticieros hacen su parte en el show mediático titulando con el amarillo invisible, pero evidente, la situación cómo si fuese un único caso aislado y mereciera nuestra total atención, lastima, o indignación.

Parece que la gente que reacciona tal y cómo esperan estos medios, creen que si la victima tiene un apellido rimbombante, pertenecer a una clase alta, o ser una figura pública, los convierte en menos iguales y automáticamente pasan a tener más derechos que el resto de los ciudadanos, o inmediatamente pasan a tener un trato especial o preferencial. Los titulares del calibre de “se convirtió en el rostro de la tragedia” parecen cumplir su cometido, el ciudadano promedio creen que las víctimas estrato VI tienen más derechos que las de estrato I; son las únicas que tienen derechos; o merecen nuestra solidaridad.  El punto no es que si estas víctimas de clase alta no merezcan nuestra solidaridad, o indignación sobre los hechos; el hecho es que los rostros de clases marginadas parecen valer menos, no representar el rostro de la tragedia, ni merecer nuestra solidaridad e indignación.

Parece cómo si la tragedia dependiendo del estrato mereciera más atención en unos casos sobre otros, la prueba es irrefutable, por ejemplo, las recompensas que ofrece la policía, y otras entidades, en casos de secuestros, asesinatos y crímenes similares, demuestran que no todos recién la misma protección y trato por parte de las autoridades, parece que hay una tabla donde luego de hacer el cálculo, dependiendo del apellido, estrato, y de quién es familiar, ofrecen cifras que denota el estrato de la víctima.

La indignación por las requisas a los familiares de un preso político de otro país es mayor a la que deberían sentir por la de sus compatriotas que sufren similares, o peores, tratos cuando van a visitar a sus parientes presos; las recompensas ofrecidas por dar información por los secuestradores del hermano de un ex presidente nunca será la misma que la ofrecida por el campesino sacado de su parcela por los mismos, u otros, secuestradores.

La lista es interminable, así como la indignación prefabricada en los medios de comunicación dependiendo del estrato, apellido, o quién es la víctima. La próxima vez que escuche una noticia con el titular de “rostro de la tragedia” tenga en cuenta que la tragedia no debe tener estrato y que éstas tienen muchos rostros que no siempre son atractivos para el medio que usted cree que lo mantiene informado.

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