Fallingwater: la casa construida sobre una cascada

4 de diciembre del 2019

Por: Salua Kamerow.

Fallingwater: la casa construida sobre una cascada

“No se pueden tomar fotos o videos, a menos que haga el ‘tour en profundidad’ que ofrecemos los sábados”, me dijo la operadora. Aunque era significativamente más costoso y largo, me daba la oportunidad de fotografiar la casa por dentro y por fuera y nos llevaban a recovecos donde otros turistas no visitan.

De mi casa a Fallingwater hay tres horas. Fallingwater está muy cerca de Pittsburgh, Pensilvania, y fue la casa de los fines de semana de la familia Kauffman, una pareja de judíos que construyeron su casa de descanso durante la Gran Depresión entre 1929 y 1941.

Mientras una casa para el común denominador de los residentes costaba 5 mil dólares, los Kauffman contrataron a su amigo y arquitecto Frank Lloyd Wright para que diseñara la casa que costó casi 150 mil dólares en aquella época, y avaluada hoy en millones de dólares.

El proyecto de los Kauffman era construir una casa modesta cerca a la cascada donde tenían un terreno. Pero su único hijo, Edward Jr., era estudiante de Frank Lloyd y pensó que era una buena idea escuchar la recomendación de este arquitecto porque sus ideas en arquitectura orgánica eran ingeniosas y fuera de lo común. Sin embargo, nadie pensó que el señor Frank Lloyd Wright iba a proponer la construcción de la casa sobre la cascada, lo que fue un escándalo a principios de 1900 y un lugar reconocido por UNESCO hoy.

Edward Jr. Era único hijo, tuvo una pareja y no tuvo hijos, así que cuando sus padres murieron, donó la casa a una fiducia en favor de una empresa sin ánimo de lucro encargada de preservar el medio ambiente en Pensilvania, y esta empresa administra actualmente todo lo que tiene que ver con el turismo a Fallingwater además del mantenimiento de la casa.

El único inconveniente que le encontré a este paseo es que las familias con niños menores de 12 años no pueden entrar con los niños a ver Fallingwater. De esta forma es muy difícil hacer de paseo uno familiar, al menos hasta que los niños cumplan la edad requerida.

Aunque la casa es una idea innovadora, no está llena del lujo (muchas veces ordinario) del que se presume en Colombia. En cambio, el ambiente de la casa fue pensado meticulosamente: por dentro, los cuartos son pequeños y acogedores y su decoración es minimalista. Los pasillos se hicieron con un techo bajo porque hacían sentir al residente la necesidad de salir de la casa a disfrutar el paisaje y la cascada.

Aunque la casa está construida sobre la cascada, de muy pocos lugares se puede observar constantemente, lo que fue decisivo porque el arquitecto no quería que la familia Kauffman se aburriera de la vista invariable de la cascada. La entrada principal no se vislumbra a primera vista, porque Frank Lloyd pensó en darle privacidad a la familia de sus invitados, de los curiosos, y de los que aparecían sin invitación o cita.

La casa se edificó en niveles porque todo el diseño es orgánico; el piso se hizo con piedras de la montaña misma y en la cocina se puede ver parte de la roca saliente, la cual no se minó porque quisieron mantener la naturaleza intacta en el proceso de construcción. Además, las ventanas fueron construidas de manera que al cerrarlas el hermetismo permitiera a la familia disfrutar del silencio absoluto sin tener de fondo constantemente la caída del agua.

Desde la sala de la casa hay una escalera que le proporcionaba a la familia salida directa a la cascada. Durante nuestra visita aprendimos que la dueña de la casa se tomaba un baño helado todas las madrugadas y que una de sus empleadas la esperaba cerca de la baranda con una toalla caliente.

La casa conserva la decoración original y el arte que cuelga de las paredes es exquisito; desde cuadros de Diego Rivera hasta obras de Picasso.

Muy cerca de Fallingwater está el único hotel 4 estrellas en el área, Nemacolin. Pasamos el día en las piscinas del spa pero fue muy difícil conseguir una reservación dentro de los restaurantes del complejo hotelero. Vale la pena volver pero con reservaciones hechas dado que este hotel tipo Resort es toda una experiencia de lujo.

Así me despido hoy desde Farmington, Pensilvania; mañana desde Hawaii.

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