Filosofía y mujer

Filosofía y mujer

2 de diciembre del 2016

No solo ha sido Hipatia. Hay muchas mujeres filósofas en la historia; incluso algunas han sido maestras de otros filósofos, tal es el caso de Aspasia, que enseñó retórica y filosofía a Sócrates y Temistoclea, hermana de Pitágoras, de quien aprendió este último la mayoría de su doctrina moral; o las que han dirigido escuelas filosóficas como Teano quien se encargó de dirigir la escuela tras la muerte de su marido Pitágoras. Incluso ellas, además de filósofas, han sido poetas, matemáticas, instruidas en cuestiones gramáticas, astrológicas o conocimientos jurídicos, entre otros. En general, hay más de sesenta y cinco mujeres que el autor francés Gilles Ménage menciona en su libro “Histoire des femmes philosophes”.

En una época donde las realidades sociales e históricas relegaba a las mujeres a ser Penélopes, Helenas, Clitemnestras, Andrómacas, Hécubas, Náusicas, es decir, reinas, princesas, esposas de guerreros, señoras de la casa o madres, contra viento y marea, excluidas de las principales actividades del hombre griego, las filósofas fueron capaces de rebelarse a su tiempo y pensar el cosmos, la polis y su lugar en ellos, cuando esta era una actividad hecha solo para los hombres.
Ya Aristóteles mencionaba en su libro La Política “De modo que por naturaleza la mayoría de las cosas tienen elementos regentes y elementos regidos. De diversa manera manda el libre al esclavo, y el varón a la mujer, y el hombre al niño. Y en todos ellos existen partes del alma, pero existen de diferentes maneras: el esclavo no tiene en absoluto la facultad deliberativa; la mujer la tiene, pero sin autoridad” (La Política, págs. 79-80). Y aunque Aristóteles llame a las mujeres ciudadanas en este mismo libro, estaban excluidas del ejercicio de la función política, de participación en las asambleas y en los tribunales, así como de la mayor parte de las manifestaciones cívicas, con excepción de algunas ceremonias religiosas. Seguían, en otras palabras, sin emanciparse de la tutela paternal o conyugal.
Podemos inferir que para estas mujeres no debe haber sido fácil ocupar un lugar en la sociedad ni afirmarse como filósofas. Ya sabemos cómo terminó de mal la vida de Hipatia, torturada por los celos y la envidia debido al saber que poseía, pero tenemos escaso conocimiento de la filósofa pitagórica Timica quien se cercenó la lengua y se la escupió al tirano para no revelar los secretos de su patria bajo amenaza de tortura, o Hiparquia la cínica, que se hizo dueña de sí misma y se sublevó contra los convencionalismos de su época. Muy escasos son los conocimientos que tenemos sobre estas mujeres, y, sin embargo, ellas merecen el mismo sitial que los hombres en la historia del pensamiento occidental.
Hay diversos tipos de violencia contra la mujer: la hay física, económica, emocional; pero también se ejerce violencia contra ellas, cuando se las invisibiliza, cuando no se les reconoce el gran aporte que han hecho y siguen haciendo en las diferentes ramas del pensamiento.

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