Fumar

2 de septiembre del 2019

Blog por Camilo Villegas.

Fumar

Iba en un avión intentando no pensar en el cigarrillo ni en ningún otra adicción, cuando la mujer de al lado empezó a dilatar el abdomen de un modo repugnante al tiempo que expulsaba por la boca un hilo de aire mezclado con saliva. Era evidente que se trataba de una loca, de modo que hice señas a la azafata, cuando se acercó le dije al oído lo que sucedía.- Corazón, esta mujer no hace más que dilatar el abdomen y a mí me da mucho asco.

-No se preocupe -respondió-, se trata de una fumadora con síndrome de abstinencia. La aerolínea ha recomendado a los fumadores que dilaten el abdomen y expulsen el aire poco a poco. Es lo último en métodos para combatir la adicción a la nicotina.

Pensé, como es lógico, que la azafata estaba loca también y decidí darle la razón mientras encontraba la oportunidad de decírselo al capitán. En esto, mi vecina empezó a observar el reloj con una atención desmesurada mientras mantenía el abdomen más dilatado que una garrapata. El aire empezaba a salírsele por las orejas. Parecía un neumático en plena agonía. Comencé a preocuparme seriamente y a la primera oportunidad abandoné el asiento e hice como que iba al baño de la parte delantera. Vi a otros dos o tres locos dilatando el abdomen mientras contenían la respiración y se fijaban como obsesos en la hora del reloj.

Quizá, viajaba con nosotros un manicomio entero, pensé aterrorizado, así que en un descuido de la azafata me colé en la cabina de mando y encontré al capitán fumando como un camionero. Le dije que el avión iba lleno de locos con el abdomen dilatado y me dijo que no, que eran fumadores a quienes la compañía había recomendado hacer ese asqueroso ejercicio para aliviar la abstinencia.

-Pues casi sería preferible que fumaran -dije yo-. No estoy dispuesto a ir hasta Bogotá al lado de una persona con el abdomen dilatado. Por cierto, ¿me da usted una bocanada?

-De eso nada: dilate el abdomen como todo el mundo.

Ya en Bogotá, y después de haber estado tantas horas sin fumar, decidí que era la oportunidad de dejarlo. Y lo dejé, pero ahora no puedo dejar de dilatar el abdomen, lo que resulta socialmente peor visto que fumar.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO