Gracias Camila

25 de febrero del 2015

A Camila Abuabara la mató la obsesión que tenemos con los trámites.

Gracias Camila

“Estoy muriendo porque la salud en Colombia es un negocio”.

Con estas palabras, Camila Abuabara parecía pronosticar lo que sería su futuro cercano. La joven que padecía un cáncer de sangre, se había convertido en la triste protagonista de un episodio que desnudó la realidad del pésimo estado de la salud en Colombia.

El 19 de junio de 2013, el Congreso afirmó que “el aseguramiento en salud será de carácter social y el Estado garantizará el acceso a los servicios médicos sin poner en riesgo la vida de los pacientes”. Aunque se supone que en Colombia la salud es un derecho fundamental, la de Camila fue una lucha brutal contra la EPS Sanitas y contra toda la burocracia del Ministerio de Salud en cabeza de Alejandro Gaviria. Lucha que finalmente terminó perdiendo.

La pleitesía que tiene la cultura política colombiana por los trámites, trámites y más trámites, muestra que a veces es más importante la estructura burocrática, que la misma vida de una persona. Esa era una realidad que ya todos sabíamos, pero la muerte de Camila hace más indignante y evidente para todos.

A Camila le tocó ser una guerrera que libró muchas batallas en sus últimos días. Desde que su estado de salud empezó a deteriorarse, los problemas y las luchas comenzaron. La Universidad Externado fue una de ellas, en donde su sueño de convertirse en abogada tuvo muchos obstáculos, pues por el delicado estado de salud necesitaba acceder a las clases de manera virtual y no se le permitía. Fue solo hasta una inmensa campaña nacional de solidaridad y presión que se dio especialmente en redes sociales que el Rector del Externado –Juan Carlos Henao- accedió  a facilitar las condiciones para que Camila Abuabara pudiera cumplir uno de sus grandes sueños, pero también de sus últimos.

Este caso es especial porque de alguna manera todos fuimos testigos de la manera en que se dieron los hechos. Sin embargo, no podemos engañarnos: hoy may miles de “Camilas” en todo el país. Muertes en filas de centros asistenciales, demoras por trámites innecesarios, corrupción en el sistema, etc.

Hay que agradecerle a Camila que fue la cara visible de una lucha con las que más de un colombiano se identifica. Tenemos tan poco respeto por la vida que le hicimos pasar los últimos días de su vida buscando como pelear contra la Universidad, contra la EPS, contra el uno y el otro, para que ella pudiera tener un poco de dignidad. ¡Que vergüenza! Era tiempo de haber compartido en familia, de hacer las cosas con tiempo para tener mejores pronósticos. Pero ya sabemos el triste desenlace.

Gracias Camila por ser tan guerrera, ojala tu caso no sea uno más que se lleve el viento. Ojala despierte al menos una que otra conciencia.

Descansa en paz.

@JoseDVelasquezz

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO