Breve tratado sobre la ignorancia

Breve tratado sobre la ignorancia

19 de abril del 2017

¿Qué es eso que nubla el pensamiento y acalla la razón? ¿Qué es eso que distorsiona la realidad y enceguece el entendimiento? Somos homosapiens sapiens, una especie del orden de los primates, perteneciente a la familia de los homínidos; unos bípedos con capacidad de reflexionar, de pensar, de analizar, de abstraer y de desarrollar procesos lógicos.

No obstante, lo que se advierte es todo lo contrario. El balance es el peor posible. La ignorancia es el vicio, de donde se desprenden todos los demás males. Es un estado de carencia. Definida por algunos como “la ausencia de conocimiento sobre una cosa en un ser capaz de conocer”. Es decir, una especie de analfabetismo útil. Similar a la nesciencia, pero diferente a ella, por cuanto en este último evento no se esta obligado a conocer. Con lo cual, salir de la ignorancia, también tiene una carga moral y ética, mayormente problemática, cuando se ignora que se ignora; y mayormente reprochable, cuando conscientemente se desea vivir en la ignorancia.

Como remedio, Sócrates proponía tener el conocimiento de nuestra propia ignorancia. Platón invitaba a liberarse de los engaños que nos proporcionan los sentidos. San Agustín, en la misma línea, hablaba de la Docta Ignorancia, como una forma de reconocer la imposibilidad de acceder al conocimiento. Descartes, la duda metódica. Voltaire, reconocer nuestras limitaciones, y buscar el diálogo y el debate argumentativo como mecanismo para aproximarnos a ella (a la verdad).

Como sea, esta deficiencia esta enquistada en la naturaleza humana. Se disfraza de ideología, se esconde en las religiones, se mimetiza en la política, en la justicia, en las ciencias humanas y naturales.

Es, en todo caso, una distorsión de la realidad que se propala sin contención, que se contagia como una epidemia, priorizando valores vacuos, y cuyo único antídoto posible es la educación. Una educación abierta, laica, plural, que incentive el examen y la crítica, que desarrolle el criterio propio, que amplíe el conocimiento, el análisis y el respeto a la diferencia.

Sin duda, la violencia, la pobreza, los abusos de todo tipo, se nutren de la ignorancia; y tristemente la formación secundaria que se ofrece en el país, es una de sus principales causas. Allí no se incentiva el análisis, y el debate, sino la repetición mecánica de una serie de contenidos, que serán evaluados con posterioridad. Allí no se estimula la creatividad de los estudiantes, su curiosidad natural o innata, y sus virtudes o habilidades singulares, siendo más bien un sistema impersonal, que pasa por alto las necesidades y requerimientos individuales.

El gran desafío de un Estado es la educación con calidad. El gran desafío también es aumentar la tasa de lectura y el entusiasmo por la misma. Que si un menor no puede acudir a una institución, con seguridad los libros sabrán hacer el mejor trabajo.

@amvela
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