Intervenciones en el corazón

31 de diciembre del 2015

Considerando el valor e importancia de conocer las controvertidas intervenciones médicas logradas por el médico humanista y poeta refranero Dr. Mark Apazzos, nos tomamos la libertad de reproducir su técnica de trasplante de corazón en una nota publicada y vapuleada en la revista Sístoles news. Con una elegante modestia propia de los vates y una […]

Considerando el valor e importancia de conocer las controvertidas intervenciones médicas logradas por el médico humanista y poeta refranero Dr. Mark Apazzos, nos tomamos la libertad de reproducir su técnica de trasplante de corazón en una nota publicada y vapuleada en la revista Sístoles news.

Con una elegante modestia propia de los vates y una exacerbada profundidad típica de los proctólogos, el Dr. Apazzos nos sugiere centrar esta entrevista como se hace con los supositorios, es decir en la profundidad del quehacer humano.

Apazzos reconoce que el insumo de su inspiración y desempeño profesional son las rimas, las arritmias, las musas, las masas, la vena poética, la vena várice, el lunfardo, el infarto, la estrofa, la atrofia, las coplas, los soplos, las antologías, las anginas, los edemas, los poemas, hipérboles, válvulas, acrósticos de Patía,

Cardiopatías, la diéresis y la diálisis. Todo esto en conjunto despierta su vocación híbrida: trabajar sobre los males del corazón. Apazzos recuerda que su primera intervención de trasplante de corazón la realizó con menudencias de pollo con un ¼ de libra de tripas de cerdo, por supuesto higiénicamente tratadas. Esta técnica para muchos descabellada, logró algunos resultados, los cuales fueron atribuidos al refranero popular utilizado por la abuela del galeno: “Mark, siempre haga de tripas corazón”. No satisfecho con lo logrado hasta ese momento, Apazzos decidió realizar sus intervenciones quirúrgicas a primeras horas de la mañana y sin anestesia.

Su técnica se basa en el cubrimiento de los ojos con una pequeña venda de seda, previamente esterilizada. Nuevamente los cuestionados resultados fueron gracias a los conocimientos que había recibido de su abuela (la de él): “Mark, ojos que no ven corazón que no siente” y “al que madruga Dios le ayuda”. Increpado por su colegas galenos, Apazzos decidió ignorarlos pues nos recuerda que “a palabras necias oídos sordos”. Frente a los innumerables casos fallidos de sus cirugías, el doctor no dudó en aclararnos “que no hay mal que por bien no venga”. Finalizada la entrevista el galeno le agradece a sus lectores diciendo “colorín colorado otro paciente ha claudicado”.

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