¿Ir a Campus Party?

29 de junio del 2012

Empezó el lunes la feria de tecnología más importante del país, Campus Party, con la participación de 5000 “campuseros” que se reúnen durante una semana en Corferias para compartir conocimiento y tecnología, aprender, mostrar sus desarrollos o simplemente jugar. Las entradas para los participantes, a un precio de $250.000 pesos, se agotaron rápidamente y los […]

Empezó el lunes la feria de tecnología más importante del país, Campus Party, con la participación de 5000 “campuseros” que se reúnen durante una semana en Corferias para compartir conocimiento y tecnología, aprender, mostrar sus desarrollos o simplemente jugar. Las entradas para los participantes, a un precio de $250.000 pesos, se agotaron rápidamente y los participantes, la mayoría de fuera de Bogotá, acampan en Corferias para disfrutar de un festival de ocio, juego, tecnología y desarrollo.

¿Qué hay en Campus Party para los que no somos participantes? Muy poco. Por $5.000 pesos se puede tener acceso a la “Zona Expo”, el pabellón comercial de la feria donde diferentes marcas comerciales y entidades del Estado muestran sus productos y servicios. Si uno nunca ha visto un smartphone, puede acercarse al stand de Samsung y jugar Angry Birds en un Sansung Galaxy o pintar en un Galaxy Note, asediado por decenas de curiosos. Si quiere comprar una memoria USB, puede acercarse al stand de Kingston, ver un par de modelos en minifalda, jugar Rock Band y no comprar nada. Si llegaron demasiado entusiasmados, pueden visitar los stands de El Tiempo, Avianca o Smart, donde no pasa nada. Si odia a la Policía Nacional, puede visitar el stand y morirse de la rabia, porque tienen juguetes buenísimos como el robot para desactivación de artefactos explosivos. Y si no entiende nada de tecnología y computación, puede visitar el stand de inclusión digital, donde se le darán cursos para utilizar estas herramientas, a pesar de que en primer lugar es curioso que haya asistido a Campus Party si no conoce de tecnología.

¿Y qué hay de los capuseros? Si uno quiere vivir una vida como la de la película Rápido y Furioso, mostrando sus máquinas pero sin las mujeres hermosas, este es el lugar. Cientos de participantes exhiben sus computadores “engallados”, con luces de neón, sistemas de refrigeración avanzados, y atractivas formas diseñadas por ellos mismos, como torres de reloj, castillos, cascadas, guitarras – un tema bastante popular – y hasta peceras que rodean la CPU con un único pescado nadando alrededor, como una bellísima metáfora del dueño. Discuten y se ufanan de las especificaciones de sus equipos, y a veces están tan concentrados en lucirse por la superioridad de su capacidad de almacenamiento, que no se dan cuenta de que después de tres días de acampar ya huelen a guardado.

Campus Party es el escenario perfecto para conocer avances y propuestas tecnológicas de empresas reconocidas o emprendedores brillantes, pero lo más interesante, y lo que crea mayor conexión con las propuestas, es que hay que tener buen ojo para encontrarlas entre los miles de estaciones de los campuseros. Escondidas entre el caos de los participantes compitiendo en juegos de video, sofás cómodos para tomar siestas, escenarios de conferencias con asistentes sentados en sillas y en la alfombra o los cientos de personas que simplemente pasan por ahí, se pueden encontrar verdaderas maravillas tecnológicas. Los muchachos del SENA llaman la atención con propuestas interesantes como proyectos de realidad aumentada, baterías con baquetas mecánicas que tocan la percusión con diferentes ritmos de acuerdo a la programación que seleccione el diseñador, propuestas de videomapping (proyección de videos o animaciones en cualquier superficie, desde paredes hasta automóviles) y robots que caminan y patean pelotitas.

El emprendimiento tecnológico es uno de los grandes baluartes de Campus Party, y los campuseros comparten sus avances y sus ideas durante toda la feria. Pero el emprendimiento comercial no se queda atrás. Los participantes venden café, dulces, chocolates, gaseosas, maíz, botones, mousepads y hasta minutos de celular, impulsando toda una industria que compite frente a frente con las tiendas y comercios autorizados por la feria. También hay un carrito de donas que recorre la “Arena” y modelos de algunas marcas que se promocionan en el evento, vestidas con trajes de lycra, escotes y minifaldas, ansiosas por tomarse fotos con los campuseros, que hacen fila. Ver modelos en la vida real es una de las diferencias entre jugar juegos de rol desde la casa o en Campus Party.

Además de la interacción de los campuseros, el gran valor de Campus Party son sus fantásticas conferencias, con invitados tan especiales como Jon Hall Maddog, Presidente de Linux, o Neil Harbisson, el primer ciborg reconocido por un gobierno, y que puede escuchar los colores. Y si usted se encuentra en vacaciones de la universidad, o ya se graduó y extraña ir a clases para no poner demasiada atención, esta feria es su oportunidad. Los asistentes se sientan frente a los escenarios – separados uno del otro por no más de 40 metros – con sus portátiles en las piernas mientras toman notas, chatean por Facebook o tuitean la conferencia. La organización de Campus Party transmite estas charlas en vivo a través de internet, un excelente idea para llevar estos contenidos a cientos de personas interesadas alrededor del mundo, y también para que los campuseros puedan ir a sus estaciones y verlas a través de sus pantallas, porque entre los problemas de sonido, las conversaciones de personas ajenas a las charlas, los parlantes de los escenarios contiguos o los efectos de sonido y explosiones de los juegos de video, escuchar a los expositores en vivo puede ser una tarea difícil.

Si usted está interesado en todas estas minucias de la tecnología y la comunidad de computación y ocio, no lo dude y asista, asómese a la Zone Expo y espere un año para comprar la boleta del próximo Campus Party, acá en Bogotá o en la ciudad que sea si en la capital no consiguen el apoyo suficiente. Pero si no es el caso, vea por internet las conferencias que le interesen y manténgase alejado de Corferias durante la semana. Esta es una feria de nicho, con una cultura difícil de entender, pero que produce los avances tecnológicos que uno disfruta en la vida real. O lo que sea que “vida real” signifique para cada uno.

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