La clave está en la clave

13 de septiembre del 2012

  No es que ahora sea más culta y asista a eventos de gente famosa e inteligente, pero la imagen que estoy usando es de Alfredo Garzón y aparece en la página 137 de su libro Cartones de Garzón, que me regalaron y  posteriormente lograron que lo autografiaran, como noble muestra de rendición ante una […]

No es que ahora sea más culta y asista a eventos de gente famosa e inteligente, pero la imagen que estoy usando es de Alfredo Garzón y aparece en la página 137 de su libro Cartones de Garzón, que me regalaron y  posteriormente lograron que lo autografiaran, como noble muestra de rendición ante una batalla que estaba por iniciarse.

Estando con ese ánimo belicoso cazapeleas que a veces me caracteriza, vi la imagen y traté de entender cuál era su mensaje. Desde ese momento no he podido quedar tranquila, y aunque  ahora quiera hacer comentarios superficiales acerca de las gafas de Gina Parody y su look en el nuevo cargo que le asignaron , quiera comentar acerca de la polémica tutela del aborto que puede poner en jaque al Procurador o quiera realmente entrar en el dilema imperialista de la muerte del embajador gringo en Medio Oriente, esta imagen me ronda y me ronda y me ronda en la cabeza. A lo mejor es sólo el resultado de la proximidad al día del amor y la amistad que lo pone a uno con el corazón como un masmelo y le dan ganas de escribir cosas cursis y acarameladas.

¿En qué clave se debe leer la ilustración? ¿La clave de una relación está en no saber la clave para separarse o pretender haberla olvidado y así permanecer unidos para siempre? ¿En una relación es indispensable que nadie pierda su libertad para evitar estar atados a la fuerza ? ¿Cuando uno está en una relación que no tiene esperanza, las partes no saben cómo zafarse del vínculo porque olvidaron cómo ser autónomos e independientes o porque hay demasiadas cosas por resolver? ¿Será que la clave es no tener claves y estar por el mero gusto de estar ahí (sería como emplear el “yo vine porque quise a mi no me pagaron” en el plano sentimental)?

Sin duda la clave está en la clave.

Cuando uno empieza una relación, de las que valen la pena y no son meras emociones pasajeras, y comienza a conocer a la persona, se va desarrollando automáticamente un lenguaje propio de la pareja, unos gustos propios de la pareja, una rutina propia de la pareja y en el momento menos pensado, sin darnos cuenta, como por arte de magia,  el uno le da la clave de su candado al otro y viceversa.  En una mirada, 9 a la izquierda, 29 a la derecha, 3 a la izquierda.

Darse la clave implica tácitamente revelar los secretos más íntimos y estar dispuesto a mostrarse tal y como uno es. Darse la clave  es decirle a la otra persona que uno está ahí dispuesto y disponible para sortear momentos buenos y malos. Darse la clave es confiarse, no en el sentido de estar confiado- o dar a alguien por sentado, sino de darse en custodia. Por otra parte, recibir la clave es saber que uno tiene responsabilidades y compromisos con lo custodiado, que uno cuenta con lo más importante de la otra persona y que puede disfrutar de eso, a pesar de eso.  Para entender lo que acabo de decir, basta con usar como ejemplo la clave del cajero automático.

Pero darse la clave, no implica ni expresa ni tácitamente, poder hacer uso de ella. No. Y ahí es donde colapsa todo el ejercicio mental de imaginarse una buena relación. En el momento en que yo decido hacer uso de la clave del otro y adueñarme de su esencia, de su libertad, de sus secretos, de su gusto por estar simplemente presente, en ese momento todo falla y se crea una cadena indestructible, que sin ser dramática, es una forma  de miniesclavitud. Y una vez empleada la clave, resultan vanos los intentos de dar nuevas fórmulas de arreglo. No vale la clave reestablecida, como la opción que le dan a uno en muchos sitios de internet. Las segundas claves, como las segundas partes, son un mal invento.

Al igual que con los bancos, uno tiene que ser cauteloso al momento de dar la clave y si es del caso, si no ha encontrado a quien dársela, manténgala anotada en un papelito en la billetera para que no se le olvide cuál es y que existe la posibilidad de eventualmente compartirla.

Por eso finalmente entendí que la clave está en la clave y en el uso que hacemos de ella.

Por si las moscas, 03 a la izquierda, 05 a la derecha, 82 a la izquierda.

Feliz día del amor y la amistad.

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