La mutación de la crítica

16 de marzo del 2011

Además de contar historias de ficción y no ficción, estudiar los que otros han escrito y filmado es un ejercicio enriquecedor. Esto le abre el cerebro, como si fuera una caja de sorpresas, a quien está dispuesto a sacrificar neuronas, horas de sueño y vicios de lectura. La crítica no es un oficio de filias y fobias. Siempre polémica, a veces pierde el rumbo y quien la escribe termina hablando directamente sobre el autor, sus tendencias políticas, logros o, mejor aún, desastres; termina atacándolo sin valorar la obra, además de hacerlo de forma mordaz y destructiva. Y de repente esa crítica muta en el monstruo de la criticadera, raja y  mete el dedo en la llaga de quienes viven por arte y deja un sinsabor en la audiencia al punto que algunos dicen que el libro o la película es “mala”, “rebuscada” y “no tiene argumentos” con toda la autoridad sin ni siquiera haber ojeado media página o visto un minuto del tráiler.

La crítica tampoco es el oficio de las personas frustradas que no lograron escribir algo propio y se desata con furia contra las obras de los demás —infortunadamente si existen reseñadores que, independiente de su formación o credo, se dejan llevar por las vísceras, no hay que ignorarlo—­. Quien se atreve a hacerla tiene que escribir bastante, y para eso tiene que haber leído mucho.

Reseñar no implica comentar a partir de los gustos personales, dar un juicio positivo porque el autor, el director o los actores caen bien, ni resumir el libro a manera de gacetilla y la película como un comentario de pasillo, sino navegar en la pieza artística y lograr descifrar intenciones y metáforas, la tensión dramática y el núcleo narrativo. Pero, así como dijo el escritor colombiano Juan Gabriel Vásquez en un artículo sobre el tema, nuestro país carece de crítica: «la presencia de los autores en los medios tiende, por alguna razón, a reclamar la importancia que debería tener su obra. [Ésta] se transforma en un apéndice sin trascendencia, algo accesorio a sus gestos, a su imagen, a sus opiniones, a todo lo que es banal en un escritor».

Contrario a esto, la crítica es un ejercicio para valorar el arte por lo que es y representa; existe para generar discusión y profundizar en aquellas películas y libros que se han pescado del mar y que valen la pena ser vistos y leídos. No trata sólo de apoyarse en la entrevista para reseñar sino en develar secretos en medio de la obviedad y el sentido común, en ir más allá de lo percibido.

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