La curiosidad si mata al gato

La curiosidad si mata al gato

4 de febrero del 2019

Si bien la niñez y juventud se han visto en distintas civilizaciones subyugadas por los “adultos”, en esta sociedad han adquirido más independencia. Se caracterizan por la disposición para explorar y sentirse atraídos por la novedad y por sus insaciables ganas de probar lo diferente.

Curiosidad se define como un sistema emocional asociado con el reconocimiento y persecución de experiencias nuevas y que supongan un reto. Así, promueve la exploración, el aprendizaje, el crecimiento y el éxito en el dominio interpersonal. Las personas con mayor curiosidad, experimentan altos niveles de satisfacción con su vida que los demás.

Pero tantas bondades, ¿porque pueden ser peligrosas para el joven? Porque definitivamente en  muchas ocasiones son esas inquietudes las que dominan su vida. Son esas experiencias extremas o extraordinarias las que los obligan a cometer infinidad de errores. Luego de haber permanecido 12 ó 13 años bajo la protección del hogar se asoman a un mundo lleno de ofertas que lo invitan, seducen y deslumbran.

Los adultos curiosos, no quieren “probar de todo”. La mayoría hace a un lado lo que puede afectar su integridad, su familia o su trabajo. El joven, por el contrario, se arriesga sin importar las consecuencias. Se cree capaz de experimentar con drogas y tener el dominio suficiente para hacerlo “una sola vez”; de fumarse un cigarrillo y dejar de hacerlo en el momento que lo desee; de tener relaciones sexuales de todo tipo, sin temor a contraer enfermedades; de ser parte de grupos ilícitos, sin miedo a ir a la cárcel o terminar muerto. Ellos tienen la tendencia a sentirse indestructibles e inmunes a los problemas que otros experimentan.

Muchos padres piensan que sus hijos siempre se comportarán apropiadamente y con responsabilidad y que no tendrán ninguna de las complicaciones mencionadas anteriormente. Lo que deben saber es que en esta etapa sus hormonas están en efervescencia. Estarán experimentando sentimientos y emociones con las cuales nunca antes habían tenido que lidiar. Y, sin lugar a dudas, la mayoría de ellos (as) harán exactamente lo contrario a lo que se les aconseje.

Ser joven no es sinónimo de indestructible. Por más habilidades que tengan, toda experiencia requiere de algunas específicas. Deportes, hobbies, estudios, encuentros íntimos, recreación, empleos, discusiones, entretenimiento, competencias, relaciones de pareja, entre otros, requieren de preparación. En muchos casos obtendrán los mejores resultados, pero en otros, fracasos, que si no son afrontados con verdadera madurez y gallardía, traerán grandes dificultades.

La curiosidad es una característica básica de los adolescentes que los padres deben manejar. Son los responsables  de guiar a sus hijos, no con sermones y comparaciones, sino con tolerancia, inteligencia, y sobre todo Autoridad. Toda esa energía deben canalizarla hacia actividades que proporcionen bienestar y disminuyan la exposición a los riesgos. Sin ahogar, ni acaparar, son quienes pueden crear en sus hijos la conciencia de protegerse a sí mismos, de evitar los peligros y de subsistir en un mundo tan competitivo y, algunas veces, devastador.

“Es muy arriesgado <> sin saber el alcance de lo que pruebas. No eres inteligente cuando aprendes a base de golpes. Donde pongas tu pie, pon antes tus ojos. Lo que se conoce abre el camino para amarlo luego. Y hay cosas, amigo, que no vale la pena probarlas. Saben muy amargo”.

Jaime Valdivieso C.

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