La escuela no comprende a los niños Índigos.

17 de mayo del 2011

Por: Gonzalo E. Quiroz Martínez.

Cuando una escuela desconoce la Socio-antropología y la Psicología del Aprendizaje, es como afirmar que enseñar en el Japón es igual que enseñar en África. Maestro que desconozca esto, reconoce que todos sus hijos son iguales y estandarizados.

Cuando estuve en Inglaterra, haciendo unas pasantías de estudios en pedagogía, nos presentaron un artículo llamado “The Indigo Childrens (Los Niños Índigo), escrito por Lee Carroll. De verdad, que jamás había leído algo al respecto, pero que tiene toda la validez profunda y que en nuestras escuelas existen, por no decir que la mayoría de estudiantes, son con perfiles de niños índigos.

Los niños índigos poseen unas estructuras cognitivas diferentes en lo que se refiere al uso de los potenciales de los hemisferios cerebrales. Esto significa que ellos van más allá del rígido plano intelectual que plantean los docentes y los establecimientos educativos. Ellos rompen los dos esquemas en donde se desarrollan. Como son la familia y la escuela. De la familia no admiten imposiciones sin explicaciones porque para ellos es imprescindible tener opciones, relaciones verdaderas y mucha negociación. Por lo tanto, intimidarlos no da resultado, porque ellos siempre encontrarán una manera de obtener la verdad.

La escuela colombiana es tradicionalista, el modelo de enseñanza es siempre impuesto y poco mira al proceso de aprendizaje, en cambio se centra en las calificaciones, sin mucha interacción, sin escuchar y sin la participación de los estudiantes. Este modelo es simplemente incompatible con los Índigos, generando por lo tanto mayor conflicto, muchas veces superior al que hay con la familia, principalmente por la falta de vínculos afectivos.

Como los Índigos poseen una estructura mental diferente, resuelven problemas conocidos de una manera diferente, más allá de encontrar formas diferentes de razonamiento que sacuden el modelo educativo actual. A Los niños índigos les gusta más la pedagogía del “cómo pensar” que la del en “qué pensar”. Mientras la escuela se mantiene como transmisora de conocimiento, estos estudiantes requieren es de la transmisión de sabiduría, que es el conocimiento aplicado. El conocimiento usualmente se olvida o se pierde, mientras que la sabiduría nunca se olvida. A los niños índigos se les tilda de rebeldes, hiperactivos, tienen energía en exceso, se distraen fácilmente o tienen bajo poder de concentración, necesitan de adultos emocionalmente estables y seguros a su alrededor, se resisten a la autoridad si ésta no está democráticamente orientada, prefieren otras formas de aprendizaje –para la lectura y las matemáticas en particular-. Aprenden a un nivel exploratorio, y se resisten a memorizar mecánicamente o a ser un mero oyente. No duran mucho tiempo sentado a menos que esté concentrado en un tema de su interés.

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