La importancia del propósito

10 de octubre del 2019

Por: Julián Sacristán.

La importancia del propósito

En la planeación estratégica actual se ven cada día más compañías que dejaron de escribir misiones y visiones y las han remplazado por propósitos, para explicar la razón de ser del negocio, más allá de lo que es evidente, que las empresas están para traer retornos económicos a sus accionistas. La palabra propósito implica algo más emocional y profundo que ayuda a orientar a la empresa hacia un objetivo superior y por ende a una forma de ser o de comportarse.

La palabra como tal tiene varias acepciones en la Real Academia de Lengua Española;  se define como el “ánimo o intención de hacer o de no hacer algo”, el “objetivo que se pretende conseguir”, o el “asunto, materia de que se trata”. En ese orden de ideas el propósito es en una guía que nos dice que tipo de comportamientos o actitudes están aceptadas en la empresa y hacia dónde se dirige.

En la vida personal es importante hacer el mismo ejercicio y reflexionar acerca de cuál es nuestro propósito en la vida. Nos daremos cuenta que no es un ejercicio fácil pues estamos acostumbrados a “sobrevivir” y el problema de sobrevivir es que los días van pasando y mientras solucionamos el hoy terminamos haciendo cosas que no queremos o simplemente nos rendimos a lo que nos tocó sin buscar más allá de lo que debemos hacer para “vivir”. Tener un propósito de vida nos debe ayudar, como en las empresas, a orientar la toma de decisiones en el día a día, ayudarnos a decidir que caminos tomar y cómo enfrentar las situaciones para llegar a los objetivos.

Independientemente de nuestra visión de la vida se puede hacer este ejercicio haciendo una lista de las cosas que consideramos importantes y definiendo propósitos en cada dimensión. Para poner un ejemplo: en mi caso definí 4 grandes grupos: propósitos espirituales, de pareja y familia, económicos y de salud. En cada uno de ellos tengo unas creencias personales (que serían en una empresa los valores) y de acuerdo a ellos organicé objetivos y acciones simples como ir al gimnasio, comer más saludable, hablar todos los días con mi pareja sin usar el celular, buscar nuevas fuentes de ingresos, etc…

El resultado de este ejercicio es que no ha sido fácil,  pues es necesario poner mucha voluntad, sin embargo cada vez que creo que no puedo conseguir algo o que enfrento un problema, reviso el propósito y me motivo a seguir adelante. Es un ejercicio de disciplina y constancia en el que hay miles de razones para fallar pero unas buenas para avanzar; al final de cuentas quién conoce una empresa grande y productiva que se haya hecho sin esfuerzo y sin enfrentar problemas?

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