La irresponsabilidad frente a los cultivos ilícitos

17 de julio del 2017

Es claro que la erradicación e incautación no ha sido suficiente

La irresponsabilidad frente a los cultivos ilícitos

Hacer referencia cada año respecto al crecimiento de los cultivos ilícitos en Colombia es totalmente común y para algunos más que normal, llevamos más de 50 años haciendo referencia al narcotráfico y nada nos sorprende, los esfuerzos que se hacen para medir el crecimiento del fenómeno son ignorados por algunos y otros simplemente son indiferentes frente al tema.

Colombia ha suscrito una gran cantidad de tratados internacionales en materia de lucha contra las drogas ilícitas, por aquello del consenso internacional sobre la criminalización de la droga, e independientemente de que sea efectiva o no la lucha contra las drogas hay unos acuerdos internacionales respecto de los cuales Colombia no puede ser ajeno.

El Gobierno de Juan Manuel Santos desde el 2010 con la iniciación de las conversaciones del proceso de paz detuvo el combate frontal contra las drogas que había generado importantes resultados entre el 2002 al 2010 con una disminución de los cultivos y un control al consumo de la droga.

Lo importante es resaltar la responsabilidad que como Estado colombiano se tiene por los efectos de los cultivos ilícitos, no basta con decir que se toman decisiones internamente por el proceso de paz y somos irresponsables frente a los compromisos que históricamente ha suscrito Colombia con el resto del mundo. Si bien se toman decisiones dentro del país debe medirse también el alcance y los efectos de las mismas, por ejemplo, el narcotráfico transfronterizo, la trata de personas, el microtráfico en ciudades, lavado de activos, entre otros delitos generados a partir del crecimiento de cultivos.

Más allá de lo anterior y no menos importante lo relacionado con el consumo de droga como un problema de salud pública producido por el aumento en la oferta de drogas en el mercado legal e ilegal, precisamente al aumentar los cultivos ilícitos, como un eslabón de la cadena del narcotráfico, aumenta la producción de cocaína y por ende la oferta disponible y de manera inmediata el consumo de droga y el impulso del denominado mercado “gris” donde están las drogas sintéticas las cuales de manera silenciosa se han posicionado en colegios y universidades del mundo, incluyendo a Colombia.

Es claro que la erradicación e incautación no ha sido suficiente, para el 2016 se erradicaron manualmente 18.227 hectáreas, se incautaron 378.260 kilos de cocaína y 4.842 laboratorios destruidos. Este esfuerzo es inútil en la medida que los cultivos ilícitos crezcan de manera inusitada como lo muestra el crecimiento por regiones que mide el informe de las Naciones Unidas- ONU 400% Sierra Nevada, 147% zona central, 42% en el pacífico, 58% amazonas, 24% Putumayo y Caquetá, 18% meta y Guaviare y 1% Orinoco. Mientras sigan creciendo disparadamente las regiones las demás acciones son mínimas para contrarrestar.

Es claro que es importante una erradicación que obstaculice de manera real la resiembra, que por temores al uso del glifosato se utilicen otros químicos como el glufosinato de amonio que se ha comprobado elimina el cultivo y no afecta la salud humana, una estrategia efectiva y a largo plazo contra el consumo de droga.

Es increíble que solo en la época de julio cuando la ONU cada año publica su informe de medición de cultivos los ministros de salud, justicia y defensa salen a decir lo importante que es tener una estrategia “integral” contra los cultivos y una de “salud pública” contra el consumo, pero nunca pasan de meros comunicados de prensa.

Lo grave de la situación es que sigue creciendo el consumo en Colombia y en los países a los que llega la droga colombiana afectando vidas humanas y acabando con la juventud que es el futuro del planeta.

Pero siendo más legalistas incumplimos sin ningún problema todos los tratados internacionales que suscribió el Estado colombiano por más de 50 años apoyando la criminalización de drogas y hoy con toda la irresponsabilidad del gobierno, ni se cumplen los tratados internacionales ni combatimos de manera efectiva los cultivos o el consumo, de tal manera que el problema sigue creciendo y solo se muestra preocupación la semana en que se publica el informe luego simplemente se espera otro año a un nuevo informe.

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