La ley Lleras y el pirata sin cerebro

4 de agosto del 2011

Estimado Pirata: Usted y yo nos parecemos. Ambos hemos bajado música, películas y textos de internet. Ambos hemos justificado nuestros actos ―que algunos llamarían «cuestionables», «incorrectos» e incluso «criminales»― a través de razonamientos a veces válidos y a veces no tanto. Ambos pensamos que, siempre que no se utilicen estas obras para obtener lucro personal […]

Estimado Pirata:

Usted y yo nos parecemos. Ambos hemos bajado música, películas y textos de internet. Ambos hemos justificado nuestros actos ―que algunos llamarían «cuestionables», «incorrectos» e incluso «criminales»― a través de razonamientos a veces válidos y a veces no tanto. Ambos pensamos que, siempre que no se utilicen estas obras para obtener lucro personal y se les dé crédito a sus autores, no estamos haciendo nada malo.

Ahora, con la posible entrada en vigencia de la ley Lleras, que supuestamente busca defender los derechos de estos autores, nos hemos preguntado si alguien nos perseguirá. Y nos hemos respondido que sí, porque si en algo nos parecemos, amigo Pirata, además de que nos gusta la cerveza y el olor de los discos nuevos, es en que somos paranoicos. Entonces hemos pensado que nos van a joder con esta ley, que nos van a caer encima por habernos bajado el último de Calle 13 solo para ver qué tal sonaba, porque alguien nos dijo que estaba bueno.

También nos parecemos en otras cosas. A ambos nos ha molestado leer a ciertos columnistas que aseguran que esta ley no esconde nada peligroso detrás y escuchar a algunos autodenominados expertos decir, con un tono de superioridad moral parecido al que a veces usa nuestro parroquial procurador, que es fundamental hacer respetar los derechos intelectuales de los artistas de Colombia. Fundamental, cómo no. Fundamental es el derecho a la vida, que el Estado colombiano lleva años tratando como basura inservible, algo que solo merecería, tal vez, la música de Juanes.

Sin embargo, nos diferenciamos en un punto, pana Pirata: usted rechaza la ley Lleras por la desconfianza que le despierta su texto impreciso de naturaleza opresiva (y tiene razón, muchos de sus argumentos ―algunos se pueden leer aquí― me parecen válidos), mientras que yo, con más vísceras y menos cerebro, la rechazo porque ya no confío en la maquinaria política de este país dirigido por ladrones, mentirosos, uno que otro asesino y un procurador que se cree cura. La rechazo porque no me como el cuento de que a estos cínicos de corbata les importe algo más que el pago de su próxima comisión. La rechazo porque no me parece creíble que el Estado quiera defender los derechos intelectuales de los artistas cuando no se cansa de pisotear los derechos más básicos de la población.

Sobre todo, amigo Pirata, diferimos en que usted quiere abordar el debate con argumentos y yo, no. Debatir este proyecto de ley es legitimar el hecho de haberla propuesto en un principio, es legitimar a su ponente y sus defensores, ignorando deliberadamente que su única intención real es que Estados Unidos esté bien cómodo cuando le clave a la muy católica Colombia, su falo gigante infectado de TLC.

Pero ya que se lanzó a debatir (y me alegro que lo haya hecho, alguien tiene que hacerlo) espero que gane. De verdad. Le deseo que lo escuchen, que no lo censuren y, sabiendo a quiénes se está enfrentando, que no lo vayan a dejar manco, con una pata de palo y un parche en el ojo. Espero que sus argumentos logren frenar esa ley de mierda y que, un día, los políticos colombianos se concentren en cosas realmente importantes, como garantizarles educación, trabajo y paz a quienes más lo necesitan.

Así es: hoy se me permite soñar utopías. Pero solo porque no estoy usando el cerebro.

Información adicional:
Borrador de la ley Lleras
El más allá (III), columna de Carolina Sanín
Operación #leylleras, artículo de Sergio Augusto Ovalle
Pros y contras de la ley Lleras, artículo de Semana

Imagen:
Eric Fischl, The Travel of Romance, Scene II (1994)

http://hoynoestoymuerto.com/
@nykolai_d

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