La medida justa de afecto

19 de diciembre del 2013

Afecto, una palabra que parece ser inventada por el diablo y Dios al mismo tiempo.

Como si fuera una receta de cocina: 8g de respeto, 6g de confianza, 10g de dulzura, 5g de entendimiento y una pizca de amor. Así es la medida perfecta de afecto, ese afecto que luchamos por conseguir, que obtenemos pero no es el que queremos.

Afecto una muestra de importancia, de presencia, de contar con el otro, una medida de conocimiento del otro. Afecto, una palabra que parece ser inventada por el diablo y Dios al mismo tiempo. Es un sentimiento tan necesario, de echo es un indicador de autoestima, porque podemos estar rodeado de personas pero al mismo tiempo estar vacíos de afecto.

Tenemos múltiples fuentes de afecto, el de nuestros padres, de familiares, de hermanos, de conocidos, de amigos, de noviazgo y aquellos que sin saber porque obtienen ese sentir. Medidas de afecto distintas, tanto que algunos no llegan a tal definición.

Lo preocupante es lo insaciable que es este sentimiento. Nunca estamos llenos o satisfecho con la medida de afecto, cariño ni dedicación de nadie. En algunos por que es vago, nulo e inexistente y otros porque es sobreprotector, intenso y puede confundirse con un amor ciego y desproporcionado.

El hombre tiene una insatisfacción de sentimientos, nada es justo, equitativo y reciproco. Nos equivocamos en las medidas de efecto que entregamos, nos ilusionamos con medidas de afecto que nunca recibimos, decimos poseer afectos de alguien del cual nunca hemos recibido y hasta decimos entregar afectos a alguien que nunca se los ha ganado.

Esto de los afectos es algo que si se piensa detalladamente a quien se le entrega y de quien poseamos es una cosa indescifrable y cambiante. Podemos un día poseer una gran medida y al otro día sencillamente no poseer ni medio grado de afecto.

Según un análisis minucioso tras el consumo de sustancias psicoactivas como es de esperarse hay un desequilibrio de sentimientos y el efecto por el mundo entero sale a relucir. Tenemos afectos por todos, no nos llenamos la cabeza de esas medidas, esas carencias o esos excesos, solo entregamos y entregamos afectos ¿será acaso esta una buena forma de eliminar esa insatisfacción?

Somos una revoltura de afectos ¿A quien entregar afecto? ¿De quien es sincero recibir afecto? ¿Cuál es la medida perfecta?

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