La nueva cara de los “Godos”

31 de marzo del 2011

En las últimas semanas ha resultado indignante, más no sorpresivo, la ola de acusaciones e investigaciones que se han iniciado por parte de la Procuraduría, contra algunos de los que se supone, son las nuevas caras de los políticos que han heredado las banderas y el liderazgo del Conservatismo colombiano.

Pero más curioso me parece aún que mientras son investigados por sus excesos políticos y sus cuestionadas labores mientras ejercían cargos públicos bajo el mandato del ex presidente Uribe, ellos simplemente salgan a la picota pública a defender no solamente su cuestionable inocencia sino también y más descaradamente, lo que a su modo de ver tiene que ser la democracia y la sociedad (como si tuvieran conciencia moral para hacerlo), arraigados en el concepto de familia que por años ha inspirado la Iglesia y un partido inútil, vendido a las necesidades del poder y totalmente inoperante en aras de la realidad y las necesidades sociales e individuales que se perciben en el mundo contemporáneo.

Sin duda alguna y no sólo a mi forma de ver, son posiciones absolutamente godas y retrógradas, que personas como el querido y recordado ex Minagricultura Andrés Felipe Arias, alias “Uribito”, han asumido en contra de algunos de los proyectos y demandas que cursan actualmente su proceso en la Corte Constitucional y por los cuales se desencadenarían algunas de las decisiones más importantes y trascendentales que en materia de derechos jurídicos y civiles de las mal llamadas minorías de este país, podrían tomarse en las próximas semanas.

Y no es la primera vez que sucede, basta con echar un vistazo atrás y nos encontramos con situaciones como cuando la mujer reclamaba el cumplimiento pleno de sus derechos individuales y su igualdad en materia civil con el hombre, y se negaban rotundamente con la idea de que ésta estaba hecha para procrear y cumplir cabalmente con las obligaciones del hogar; o incluso para no irnos muy lejos, unos años atrás, cuando por razones apenas entendibles, se propuso la legalidad del aborto en situaciones extremas y de salud física y mental para quiénes se vieran afectadas con un embarazo no deseado por causa de una violación por ejemplo, y los abanderados Conservadores de la mano de la Iglesia se abstuvieron rotundamente entorpeciendo las buenas intenciones del proceso. Y mientras ellos hablan de moral, de familia, de vida, de dignidad le roban y le mienten al Estado como lo hizo “Uribito” con el AIS.

Yo me pregunto, como ciudadano del común de un país democrático con aspiraciones civilizadas ¿qué hay de malo en que dos personas del mismo sexo quieran unir sus vidas legalmente? ¿En qué le afecta esto al señor Arias, a sus intereses, o incluso a su partido? ¿Acaso no es tan respetable su unión con su esposa como la unión que dos personas que se aman, indistintamente de su orientación sexual, quieran hacer? ¿Qué tiene de inmoral o de innatural? ¿Las formas de concebir y ejecutar su sexualidad? ¿O será que porque no hay ciclo reproductor se atenta contra la conservación de la especie? ¿No está conforme ya con los niveles de pobreza y reproducción que aún hoy es imposible controlar por parte del Estado y que hace que cada vez más ese concepto de familia se desvirtúe?

 Éstas que supongo son parte de sus razones, me generan toda clase de emociones y pensamientos, sincera y respetuosamente digo, hasta risa me dan. Pues constantemente veo panfletos y discursos, en los que tratando de atraer a los jóvenes al Conservatismo, venden una idea renovada, cercana y respetuosa; una cara nueva de algo ya viejo y gastado; una visión civilizada de un Partido sin principios, lleno de ataduras y con posiciones salidas de contexto e injustificadas; un Partido excluyente que saca de tajo a las mal llamadas “minorías sexuales”, por seguir creyendo eso, que son minorías y por ser supuestamente “diferentes” no sirven, y no ven más allá, no se dan cuenta de su preparación, de que se mueven dentro de todos los círculos sociales y han permeado todas las esferas académicas, que pueden tener hasta altos ingresos económicos y mucho menos ven que según estadísticas, su número poblacional se convierte perfectamente en un gran bastión electoral.

Señor Arias, estamos en pleno siglo XXI, la idea de familia tradicional ya quedó desvirtuada y estamos ad portas de una sociedad donde el sujeto cuenta con libre decisión y posesión sobre su vida y en donde el Estado tiene que ser garante en el respeto, la igualdad de sus derechos y en la vigilancia de su cumplimiento.

 A usted y su Partido le caben perfectamente las palabras que nuestras abuelas solían decir: “menos palabras y más acción, es mejor ver la viga en el ojo propio y aprender eso, que en el concepto de familia que ustedes tanto profesan le enseñan a todo sujeto: Honradez y dignidad.”

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