La Política del Rey Midas

8 de agosto del 2011

La moraleja de la historia: la ambición del Rey Midas, tuvo consecuencias nefastas, seducido por la codicia pidió tener para él todo el oro del mundo. Cuenta la leyenda que el dios Baco (dios del vino), para castigar su avaricia le dio el poder de convertir todo lo que tocará en oro. El verdadero escarmiento, […]

La moraleja de la historia: la ambición del Rey Midas, tuvo consecuencias nefastas, seducido por la codicia pidió tener para él todo el oro del mundo. Cuenta la leyenda que el dios Baco (dios del vino), para castigar su avaricia le dio el poder de convertir todo lo que tocará en oro. El verdadero escarmiento, sucede cuando el rey intenta comer una manzana y en el acto esta se convierte en oro. Pero más grave aún, es el hecho de que el rey convirtió a sus seres queridos en oro. Y aunque al final –porque lamentablemente, nunca puede ser antes-, el Rey Midas haya aceptado su equivocación. Esto solo probó: que siempre es tarde para arrepentirse.

Colombia ha padecido, el nepotismo de muchos de sus líderes políticos: la avaricia por el poder. Algunos pensarán –de forma ingenua-, que se trata de riquezas. Pero las riquezas, solo hacen parte de un plano secundario. Otro fin. El verdadero sentido, está en el poder. Porque a través de él, quien lo posee se siente como un semidiós. Y esa percepción errada de la posesión de poder, conlleva a que muchos de sus caudillos, tomen decisiones, acertadas para sus intereses, y completamente desacertadas para los intereses del pueblo. Es por eso que toda la corte del Rey, actuará bajo éste principio y todas las políticas de estado, estarán de una u otra forma ligadas a la consecución de más poder para el Rey, y comprensivamente más poder para ellos. Todo a costa del sacrificio de inocentes.

Durante ocho años, el cuento del Rey Midas fue real. El país entero asistió al espectáculo más bochornoso –por llamarlo de alguna forma-, en materia política. En éste caso, el personaje del Rey, tenía delirios de “Mesías” (aun los tienes, solo que ha encontrado un nuevo fortín para sus trapisondas políticas: el ciberespacio). A éste Rey “Mesías”, el dios -vaya a saberse cuál-, le concedió poder. Y nunca le hizo la advertencia, de que su deseo podría traerle problemas. No ocurrió de esa forma: su deseo le fue concedido, y contó con la aprobación de todos sus súbditos. Al final, ellos serían los primeros beneficiarios de ese pacto. Y sucedió de esa forma: el Rey “Mesías” gobernó al lado de la corrupción. Construyó un imperio de ilegalidad. Conformó todo un cuartel de discordia, y muchas veces dejó salir, el vasallo que siempre había llevado por dentro. Ocho años de impunidad. En donde toda la corte del Rey “Mesías”, gozó de los privilegios de ese reinado de ilegalidad.

Hoy, cuando los ocho años de tiranía se han cumplido. Se escuchan ecos, voces lejanas que todavía lo claman. Era tiempo suficiente, para que sus fieles se sodomizaran. Todo estuvo encausado hacía ese fin: ocho años son suficientes para formar parte de la memoria colectiva. Sobre todo en un país carente de ideologías. Alguien debía presentarse como el salvador, y el Rey “Mesías” cumplió a cabalidad su papel de redentor –es probable que para muchos aun lo siga siendo-, es por eso que para ese común denominador al cual él les habló con acento de capataz, se les haga difícil olvidarlo. Es por ello, que muchos se atreven a decir, que éste Rey “Mesías” ha sido el mejor que ha tenido Colombia. Aunque, las ruinas de su mandato tirano comiencen a hacerse evidentes. Todos sus fieles súbditos, ahora carentes de poder. Están empezando a pagar, por las consecuencias de sus actos, que por el tiempo en el que el Rey “Mesías” gobernó, nada tenían de ilegales. Éste calificativo se les ha dado ahora. Pero para ellos, actuar dentro de la ilegalidad era cosa normal. En todo caso, como nada dura para siempre, ahora lo turbio empieza a tener claridad. Y algunos –y es esto una constante-, solo algunos, se han dado cuenta del daño tan profundo que éste Rey “Mesías”, le causó a la nación.

El poder es adictivo. Uno de los narcóticos más grandes que existen y quienes se vuelven adictos al poder, nunca más logran salir de él. Nuestro país ha tenido siempre, adictos de poder recurrentes, pero nunca antes una adicción fue tan grande, como la presentada por el Rey “Mesías”. Dos negaciones que resultan afirmativas, siempre: un borracho nunca aceptará el hecho de estar borracho, y un corrupto nunca aceptará el hecho de ser corrupto, aunque todas las pruebas estén en su contra. En su discurso siempre hará hincapié en las cosas que estuvieron bien. Escuche con atención y notará que en el momento de hablar de los pocos aciertos que se pudieron tener dentro de su gobierno, elevara el tono de la voz y si es posible gesticulará levantando el brazo en señal de victoria, seguido por la reacción de sus súbditos, que se fundirán en un aplauso unísono, que contagiara –como siempre ha sido-, a toda la muchedumbre que se encuentre en el recinto. De esta forma, saldrá victorioso, con la sensación de haber engañado, una vez más, al pueblo que alguna vez le dio el poder.

¿Existirá alguna fórmula para desterrar a los adictos al poder? Nuevamente la respuesta está en cada uno de nosotros. La brecha entre ricos y pobres cada vez es más amplia, pero resulta, que del lado de los pobres, es donde se congrega la mayor cantidad de personas. Esto es aprovechado, por todos aquellos que quieren acceder al poder. Han entendido la vulnerabilidad que existe en el pueblo, en la gente pobre y se aprovechan de esa circunstancia, para engañar con paños de agua tibia, a toda esta muchedumbre necesitada. Ese es el panorama, las carencias son aprovechadas para el engaño. Pero qué pasaría si alguna vez el pueblo se revelara. No empuñando armas (es éste otro abuso de poder), sino cambiando sus patrones mentales a la hora de elegir. No eligiendo aquel que le da dadivas solo de momento, sino eligiendo ideas, propuesta benéficas para la sociedad entera. Éste es un escenario utópico, pero quién se atreve a decir qué no se puede lograr. La esperanza se alimenta, de la espera del mañana.

* Los comentarios, textos, investigaciones, reportajes, escritos y demás productos de los columnistas y colaboradores de Kienyke.com, no comprometen ni vinculan bajo ninguna responsabilidad a la sociedad comercial controlante del medio de comunicación, ni a su editor, toda vez que en el libre desarrollo de su profesión, pueden tener opiniones que no necesariamente están acorde a la política y posición del portal.

Ver comentarios
KONTINÚA LEYENDO