La política no es un lío de faldas

11 de junio del 2013

Al observar la participación de las mujeres en los cargos políticos encuentramos la poca presencia de las mujeres en los cargos de poder.

No siempre los “líos de faldas” tienen que ver con hombres en apuros, las mujeres también tenemos nuestros propios líos y podría decirse que la política, como los amantes indeseados es uno de ellos. Yo, por ejemplo, he tenido mis propios affaires con la política y hasta tusas bravas, a quién no le va a dar tusa escuchar las parlas de Angelino, o acaso, quien puede soportar a palo seco las palabras/vallas de Pachito Santos. Eso no da para menos, un despecho bien jalado con canciones de Darío Gómez y todo, porque es que a veces en nuestro país la política produce eso, ganas de llorar y un guarito como para que no sea tan dura la cosa. Con razón los colombianos vivimos emparrandados, la verdad es que ¡estamos entusados!

En fin, pero en cuestiones de política y mujeres yo he tenido mis propias reflexiones… Eso sí, debo decirles que independientemente del circo que ese asunto parezca, deben saber que el problema es que es en ese circo en donde se toman las decisiones. Y las mujeres, por alguna razón hemos vivido ajenas a ese invento político que es la democracia representativa, un invento que aunque sea muy malo, es lo que hay.

Mis acercamientos a la política podría decir vienen desde la cuna, pero para abrir este artículo en particular, voy a contarles una anécdota que tuve hace un par de años en la Cámara de Representantes en medio de la audiencia pública de la ley de cuotas, proyecto que, si recuerdan bien, obliga a los partidos políticos a incluir al menos el 30% de mujeres en sus listas a cargos de elección popular. Recuerdo que por alguna razón el micrófono terminó en mis manos y yo, debo reconocerlo, sin estudiar el tema, expliqué con cierta torpeza que no estaba de acuerdo con el proyecto, que no sentía que las leyes excluyeran a las mujeres de participar en política; todo lo contrario, la Constitución del 91 permite la participación en igualdad de condiciones. Pensaba que el problema del “machismo político” no era un asunto de leyes, sino de educación, porque es netamente cultural… Después me quede pensando si mi respuesta en semejante recinto no había sido lo suficientemente bruta, ingenua o risible… la cosa empeoro cuando un representante me dijo enfáticamente que “si no obligábamos a los partidos desde ya, a través de las leyes a abrir espacios de participación efectivos para las mujeres entonces ¿cuándo los partidos iban a empezar a formar políticamente a la mujer?”… unos años después y con la plena seguridad de que sigue siendo un tema complejo, desde otra tribuna, me atrevo a volver a hablar del tema. Advierto que las opiniones y relatos aquí expresados pueden levantar ampollas, pero que le vamos a hacer, lo peor sería que no lo hicieran.

Si uno ve la participación de las mujeres en los cargos de elección popular en una ciudad como Bogotá, por ejemplo, encuentra que las cifras confirman esa leve sospecha que se tiene sobre la poca presencia de las mujeres en los cargos de poder. Por ejemplo, de los dieciocho representantes electos a la Cámara por Bogotá, solo cuatro son mujeres … aunque en este momento quedan tres, porque una de ellas por aquellas cositas del tráfico de influencias tuvo líos con su curul… Con respecto al Concejo de Bogotá la cosa no cambia mucho,  de los cuarenta y cinco concejales solo nueve son mujeres.

Por otro lado, lo que hemos visto luego de aprobada aquella ley de cuotas que me costó mis primeras palabras en la Cámara de Representantes, es que los partidos no andan precisamente educando políticamente para la participación de las mujeres en política, sino corriendo a rellenar las listas con alguna falda que aparezca por ahí para cumplir con la cuota exigida por la ley. Pero no seamos duros, yo soy optimista ¡ni más faltaba! ojalá eso solo sea producto del apuro normal del primer momento de la puesta en marcha de la ley y no se convierta en el modus operandi de nuestros partidos políticos…

Mujeres Roy Barrera

Pensando en todo eso, en estos días, hice una encuesta a varias mujeres, no les dije para que era, buscaba respuestas desprevenidas, porque creo que a veces la primera palabra que sale resulta siendo la más sincera. Les pregunté en medio de una conversación trivial ¿Por qué las mujeres participan poco en política? Y las respuestas me sorprendieron. Tal vez se quedan por fuera respuestas de mujeres que tienen mucho que decir y no tuve el placer de escuchar, pero esta fue una pequeña y sencilla muestra de las respuestas:

Dos líderes mujeres, una ellas de la localidad de San Cristóbal que lleva haciendo política en Bogotá desde la base, hace más de 30 años, y otra de Fontibón que lleva más de siete años trabajando en la base también, me dijeron que las mujeres no participaban en política porque debían quedarse en la casa atendiendo los niños y los quehaceres del hogar. Su rol de mujeres, esposas, mamás, amas de casa, no les daba tiempo para esos menesteres. Una de ellas me respondió que ella particularmente se había dedicado a la política porque en un comienzo no quería tener hijos y que su amor por la política y los accidentes de la vida le habían permitido tener solo un hijo que muchas veces se tuvo que quedar solo porque ella tenía que atender los asuntos de la Junta de Acción Comunal o del edilato. La política es demandante, concluyeron. Para subrayar, fíjense bien en las localidades en las que trabajan estas dos grandes mujeres…

Otras mujeres, jóvenes, maduras, profesionales, inteligentes, amigas solteras, sin hijos me dieron otras respuestas más particulares aún: “La política no nos gusta, nos gustan más los políticos”, y no precisamente por sus logros…  Otra amiga llamada Sandra me dijo “porque estoy preocupada en mi micromundo… en salir adelante en mi microvida. Si participo en política, me demoraré demasiado en generar el cambio y cuando el cambio se produzca, yo ya estaré con una pata al otro lado”.  Otras me respondieron: “Es cultural las mujeres siguen pensando que el poder es cosa de hombres”, “hay cosas más importantes que la política, la vida diaria, el trabajo, los novios…”. Casi todas las respuestas son por el estilo, sin embargo, hubo una respuesta que me llamó mucho la atención: “Los temas prioritarios que se tocan en la agenda política no nos tocan, no se identifican con nuestras preocupaciones femeninas. La Política está intencionalmente diseñada para hombres y para que las mujeres no nos interesemos en ella”.

 Todas las opiniones son respetables y me dieron un pequeño panorama de lo que pueden pensar las mujeres respecto a la política. Pero, en general, ¿Qué pasa mujeres? Se trata de “machismo político” netamente masculino o  realmente ¿no nos interesa la política lo suficiente como para darle cabida en nuestro micromundo femenino? Tan indeseado resulta ser ese amante… ¿Por qué tienen que correr a suplicarnos que hagamos política para rellenar una lista? ¿Por qué tienen que venir a “educarnos” políticamente y no buscamos educarnos políticamente nosotras mismas? ¿Por qué nos sentimos cómodas detrás del poder, acompañando a nuestros hombres políticos? Ese parece siempre haber sido nuestro rol en la historia, acaso, no digo a todas, pero sí a muchas ¿nos da miedo estar al frente de la batalla? Somos mayoría votante y sin embargo, no estamos sentadas en el poder. ¿Por qué nos da miedo decirle a nuestros hombres, pero especialmente a nosotras mismas que el rol en la casa, el de cuidar a los niños y los diversos menesteres deben ser equitativos, para que nosotras podamos, hacer política, por ejemplo? Claro, yo no dudo que estemos en un país patriarcal, con un alto grado de machismo, pero lo que más tristeza me causa es cuando el machismo también parece enquistarse en nuestro pensamiento femenino y la participación política de las mujeres parece ser una viva muestra de ello.

Yo no escribo este artículo para victimizar más a las mujeres por su baja presencia en los cargos de poder, porque pobrecitas, esta sociedad machista no les permite ganar elecciones. A mí como mujer ya me cansa el discurso de “pobre mujer victima de todo” quisiera que en vez de asumir el rol de víctimas que necesitan asistencia, asumiéramos de una vez el rol de empoderadas. Quisiera que si la agenda política no está diseñada para nosotras, empecemos a diseñarla. Ejemplos hay muchos, minorías de mujeres ya han empezado a hacerlo y es importante porque “aja, hasta cuándo vamos a permitir que sigan decidiendo por nosotras”. La política niñas es una asunto que se mete en las profundidades de la vida, recuerden que fue una decisión política la que hizo que el sistema de salud se convirtiera en la nefasta ley 100 que muchas vidas ha cobrado, vidas de mujeres y de niños también.  Si la sociedad necesita cambios para nuestra participación política, esos cambios debemos generarlos nosotras mismas o ¿estamos creyendo falsamente que los hombres lo van a hacer por nosotras?

A mí me llama la atención la forma en que algunas mujeres están empezando a hacer política, grupos de mujeres organizadas eligieron alcalde de Bogotá en el periodo (2004 – 2007) e incidieron en los temas de la agenda política, mientras la mayoría seguíamos en absoluta pasividad…  grupos de mujeres convergen en movimientos de protesta en el mundo desde un simbolismo muy femenino, que a veces perturba por su irreverencia, como FEMEN, o como la marcha de las PUTAS, movimientos que exigen respeto e invitan a la polémica, pero es que le polémica genera reflexión, que en ultimas es lo importante aquí. Ya quisiera yo ver algún día a un grupo de chicas FEMEN entrando en la oficina del Procurador…. ¿Se le mediría doctora Ylva Myriam Hoyos? Usted que es defensora acérrima de los derechos de las mujeres y de la buena moral y de las buenas costumbres y ¿por qué no? de los hombres al poder y las mujeres en la casa llenándose de hijos, ojalá…

En fin, mujeres, compañeras de género, yo sé que tenemos un remanente histórico encima, pero no podemos quedarnos girando en eso, muchas experiencias de vida de mujeres en política me dice que estamos en capacidad de superarlo pronto, en varios países las mujeres son presidentes. Entonces que no nos sigan llamando simplemente para rellenar listas o para decorar al político de turno. La política no es un asunto de hombres, la política es un asunto de ciudadanía, y entonces, para terminar les lanzo una simple pregunta al aire ¿por qué las mujeres participamos poco en política?

@weneardi

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