La receta de la paz no se cocina en Cuba

13 de septiembre del 2013

discutir con quienes han hecho parte del conflicto, victimas, soldados, guerrilleros, combatientes.

Para la paz, no hay una receta especifica que nos diga que unas cuantas cucharadas de esto, una espolvoreada de lo otro, pero si algo está claro es que la paz, como una receta para un pastel, no debe estar cruzada por materiales vencidos, dañados o al que de pronto seamos alérgicos. Puede que si se usan esos materiales “vencidos”, el pastel luzca estéticamente muy bonito, pero a penas se reparta la tajada, y sea ingerido, sus consecuencias no serán tan pacificas.

Colombia anda en la preparación de un pastel que para cuya preparación y obtención de materiales, se necesito de cuarenta o hasta más años, de regar sangre, desplazar gente, desaparecer, secuestrar… En fin, 40 años, para por lo menos comenzar la mezcla de los ingredientes. Pero, al parecer al chef, a la hora de cocinar este pastel, prefirió ignorar, algunos actores, algunas victimas, reconocer uno que otro crimen, evitar que algunos materiales se comenzaran pudrir etc. De hecho, todos, incluyéndome estamos a la expectativa de ese pastel, que luce muy bonito, cocinado en un horno fino, pero por esa expectativa, hemos ignorado algunas realidades, algunos materiales importantes, a la hora de cocinar ese gran pastel que todos esperamos.

Posible receta para el pastel de la paz

El primero, es  dejar de creer que el único y primordial ingrediente es el estado y las Farc, porque qué sucede con el ELN, los paramilitares, y todo actor armado, estatal y no estatal, que han contribuido en este ya casi medio siglo, de cruenta guerra.

Segundo, dejar de hablar de temas en la mesa de negociación, mientras en la realidad lo que se está negociando se incumple, comenzando que porque uno de los temas de la mesa era el agro, y mientras se discute en la habana, acá se desarrolla un paro agrario, cuya solución parece ser, inyectar más dinero, para que en  un periodo corto de tiempo la crisis siga, igual,. A pesar de que se discuten esos temas, sigue habiendo desplazados que pierden su tierra, sigue habiendo grandes terratenientes, en participación política, aún se matan defensores de derechos humanos, aún hay corrupción, no se le asegura los mecanismos de participación a todos, la política sigue en las mismas élites, y las que no tienen el suficiente, son oportunistas y se aprovechan de situaciones y momentos, para robarse quince minutos de protagonismo, hay clientelismo, hay déficit de legitimidad y confianza.

FARC, Proceso de paz, Kienyke

Tercero, dejar de pensar que las únicas victimas han sido por parte de los actores armados contrarios al estado, Colombia, si de verdad quiere la paz, debe aceptar las victimas que han caído por x o y razón, en manos de agentes del estado.

Cuarto, discutir con quienes han hecho parte del conflicto, victimas, soldados, guerrilleros, combatientes, en fin, personas que les ha tocado sufrir el flagelo de la guerra, se ve que el show mediático va en torno a personas de gran poder, a quienes el conflicto no los han tocado directamente (Con excepciones). Sigue habiendo negociación entre los mismos, mientras ignoran a los que día a día generaban o sufrían el conflicto, si ellos no se incluyen de manera efectiva en las mesas, difícilmente se lograra contentar a todos con un acuerdo, y sucedería cosas como la formación de grupos armados urbanos, con personas desmovilizadas ,que buscan oportunidades y no las encuentran, o que solo buscan venganza o seguir en la guerra, que es lo que han hecho por casi toda su vida, entonces, toca evitar ese tipo de problemas.

Quinto, el horno (La habana) está bien, un lugar en donde, “las partes”, se sientan seguras, pero, y algo que es evidente día a día, la solución al conflicto parece estar en otro mundo para el común, escuchan La habana, y dicen, “eso es lejisisisimos” y ya sea porque no tienen acceso de medios masivos de información, o porque no pueden acceder a los debates académicos, sienten que esa solución está lejos, que no puede intervenir, conocer y apoyar. Son los Colombianos los que han vivido en el conflicto, y la ubicación de las mesas de conversación en La habana, gracias a la pobreza o atraso de la mayoría del país, abren una brecha grande entre, la solución, y el Colombiano, que busca la paz.

Conclusión

Acordémonos que el pastel es para todos, pero hay que recordar que recién salido el pastel del horno, debe pasar un periodo de transición entre la salida del horno, hasta la servida en el plato, para que el pastel se enfrié. No podemos esperar que la paz se vea al día siguiente de la firma del acuerdo, pero si podemos colaborar para que durante el enfriamiento y la transición, el pastel no se desmorone y terminemos comiendo trozos de un pseudo pastel, que pudo ser un verdadero trozo de un buen pastel de paz.

Esteban Duque.

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