La santidad: un camino a seguir y una razón para construir país

15 de mayo del 2013

Monseñor Jorge Aníbal, Juez en el Proceso de Beatificación y Canonización de la Madre Laura nos comparte su opinión en torno a la santidad.

Cincuenta años han transcurrido desde la introducción de la Causa de Canonización de la Madre Laura Montoya Upequi, hasta su Inscripción en el Catálogo de los Santos de la Iglesia Católica Universal.

Dos ideas subyacen en la constatación del tiempo transcurrido: la primera atestigua la rigurosidad de los procesos que, en su fase Diocesana, sin ser contenciosos ni penales, son de naturaleza administrativa  con verdadero valor probatorio judicial, ceñidos estrictamente a la verdad de los acontecimientos y que son examinados pormenorizadamente en su propio contexto histórico, lo cual demanda inversión en tiempo y apego a la verdad objetiva.

La segunda idea es que, no obstante todas las luchas que el hombre debe enfrentar en la cotidianidad, si se puede llegar a ser Santo. Más aún, se debe tender siempre hacia la santidad lo cual pertenece a la esencia misma del Cristianismo, pues según una frase famosa “se practica lo que se cree”.

Desde el primer milenio de la iglesia se descubrió la importancia de destacar el nombre y la vida de quienes, en medio de las persecuciones, eran asesinados por practicar su fe; primero fueron los mártires, luego los confesores, y se destacaban por una especie de aclamación espontánea que implicaba la conservación de las reliquias respectivas.

Sólo hasta el año 1234 el Papa Gregorio IX publica como ley universal la practica ya impuesta en el siglo XI de reservar al Sumo Pontífice la declaración de que una persona era Santa y por lo tanto se prescribía para ella un culto público universal.

En el siglo XIV se presencia  la incipiente aparición de los Procesos de Beatificación como parte del itinerario de una persona hacia la Canonización, es decir, hacia el reconocimiento universal, con la diferencia de que a quien se declaraba Beato se le podía rendir culto restringido a su territorio de origen.

Pero… y cómo se puede llegar a ser Santo?, hoy en día hay santos por todas partes; algunos conducen taxi, otros aran en nuestras montañas, otros pescan en nuestros mares y en nuestros ríos, muchos ofrendan sus fatigas y su tiempo en oficinas, aulas de clase, fábricas, hospitales y hasta en los mismos hogares.

Se trata de practicar las virtudes en grado heroico, virtudes que sólo son tres: Fe, Esperanza y Caridad. Practicarlas en grado heroico significa que se traducen de forma fiel y alegre en medio del cumplimiento de las tareas que cada cual desempeña en su diario vivir. Se trata simplemente de marcar la huella en el camino de manera “Cristiforme”, es decir, de pasar por la vida haciendo el bien.

Y muchos pasan por la vida haciendo el bien, o al menos intentando hacerlo o tal vez queriendo hacerlo. Por eso hay tantos Santos por todas partes.

La Santidad nunca ha pasado de moda resistiendo con indecible coraje, siempre cuesta arriba, las inevitables y tentadoras propuestas de un mundo globalizado que en un salvaje mercadeo casi que obliga, en la cotidianidad de la existencia, a comportarse asumiendo formas, estereotipos y modelos preconcebidos acordes a la pretendida modernidad en la que no caben valores y virtudes, sino las expresiones libertinas de lo melifluo y gelatinoso.

La reacción de las instituciones del país incluyendo, en buena hora, al Congreso de la República, frente al anuncio de la Canonización de la Madre Laura, indica que nos encontramos indudablemente ante un acontecimiento de proporciones majestuosas.

Hemos descubierto una especie de nuevo amanecer que nos sacude de un aparente letargo de años, y sentimos cómo nos acaricia un suave viento esperanzador, porque alguien de nuestra raza, de nuestra estirpe, que rezabas las mismas oraciones que nosotros rezamos, ha sido elevada los altares y es Colombiana y por más señas criada en la contemplación de las montañas de Jericó y Dabeiba.

Su obra el Instituto Religioso de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena fue un continuo ir contra corriente al servicio de la causa de los indígenas que, para el momento, se presumía que no tenían alma. Pero ni las adversidades climáticas, políticas, religiosas y sociales pudieron vencer la fortaleza de espíritu atesorada en la constante  puesta en práctica de la voluntad Divina, permitiendo ser guiada por su Fe, animada por su Caridad y sostenida por su Esperanza.

Si ella pudo convertirse en modelo de mujer, de educadora, de emprendedora luchando quijotescamente y abriendo surco, con mayor razón ahora tantas mujeres y tantos hombres en el progresivo descubrimiento de los derechos que les amparan, pueden asumir sendos compromisos con esta sociedad que les espera, para que también ellos, pasen por la vida haciendo el bien, porque finalmente la Santidad está de moda en Colombia y por eso, nuestra tierra y nuestra gente, ha regalado a la Iglesia Universal la Primera de muchos Santos que han brotado de las entrañas montañeras.

Monseñor Doctor Jorge Aníbal Rojas  Bustamante

Juez en el Proceso de Beatificación y de Canonización de la Madre Laura Montoya Upegui. 

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